Te preguntaba si me querías
y decías no
pero tus ojos mentían
al hacerte el amor.
Fue tu cuerpo un credo confortable
pero tuve siempre la certeza
de tu despertar en camas de otros amantes.
Yo recorría las calles en tu busca
vana ilusión
tuviste claro lo que querías
- siempre -
unas vacaciones lujosas, una posición
un marido olvidadizo y complaciente
sin ganas de hijos ni preguntas sobre amantes.
Ahora tienes un trabajo estable
una aseada reputación
un estéril marido profesor.
Pero cariño,¿no añoras
recorrer desnuda tu lado salvaje
la luz cegadora,
el temblor de antaño?.
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