I.
Tenía un amigo
para jugar a la ruleta rusa.
Yo escribo;
él esparció los sesos y la locura.
Dicen que la suerte me sonrió.
Imbéciles, ¿no leen la prensa,
no ven la televisión?.
II.
El viejo D. sigue buscando
las respuestas en el aire;
L. cree en la Segunda Guerra Mundial
y mi amigo B. no ha parado de correr.
Los viejos poetas siguen en su credo
los nuevos
plagian antiguas canciones, viejos poemas, lejanos tiempos
incapaces
inspirados sólo por el FMI y Lemanh Brothers.
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