viernes, 21 de agosto de 2009

Y siempre la luz...



En estos días inclementes, apesadumbrados y temerosos, en los que ves la oscuridad en los ojos de la persona querida, y los días son noches y las noches vigilia, en tu gavia particular y dolorosa, esperando otear quizá un brillo o una tímida sonrisa o quizá un movimiento fugaz que admita la esperanza que ya no recuerdas…

En estos días grises, fríos y agotadores, en los que llevas el alimento quizá a la boca de la persona querida, esperando un gracias que no llegará…, y atiendes necesidades que creías lejanas y ajenas, aprendiendo ahora a suplir incapacidades y dolencias que ya no recuerdas…

En estos días olvidados, negros y silenciosos, en los que suples toda una vida y atiendes casas y haciendas abandonadas por la persona querida, en un papel que no es el tuyo ni nunca quisiste...


En estos días ojerosos, quizá de lágrima y maldormir, en el que recuperas sensaciones olvidadas y añejas...jugando un rol que no es el tuyo y desesperas...y todo es amargo, triste y desmadejado... de presagio negro e infernal...


...recuerda, y cree, que siempre te quedará la luz, y el mar, y el calor y la sal, y que luego, tras el invierno...iluminará la vida, la calma y la dicha, y todo, aunque no sea igual, pues no podrá serlo, sin embargo será de nuevo...


... azul...

martes, 18 de agosto de 2009

Peterson Donegal

Una serie de entradas dedicadas a mis pipas, esas compañeras que últimamente me acompañan en casi todos los momentos de mi vida, y a despecho de las autoridades sanitarias y "cuasimorales" que incluso se atreven a decirnos cómo o cuándo o hasta con quién debemos gozar o morir o intentarlo.

En fin, la afición al noble arte de la pipa, que me cogió ya mayor pero que espero no me abandone, y en homenaje a mis compañeras, las dejaré por aquí, para mostrarlas al mundo y dedicarles algunas palabras e inspiraciones, por entretenimiento y agradecimiento, y por extensión de ellas, a mis compañeros pipafumadores, empezando por los del Club de Albacete Pipalba, y a todos allende fronteras y océanos.




Otra clásica apple, ahora rusticada negra, que utilizo como todoterreno y pipa de batalla, y que forma, junto con otra hermana Peterson y la Jensen, el trio de compañeras, con el que, en los días laborales y menesterosos, saboreo los momentos de café y descanso.
Como todas las Peterson´s de baja y media clase -aún ando detrás de alguna de las grandes series irlandesas-, es difícil y dura de fumar en un principio, y las primeras fumadas ofrecen ese sabor acre y rancio - como de gritar ¡ rayos y centellas!, y esa humedad persistente en la fumada- , que invita a dejarlas aparcadas; pero una vez superada la prueba, y aculotada convenientemente, ha resultado una pipa dura y fiable, cómoda de usar y llevar, y resistente a manejos sin demasiados miramientos. Como pipa de diario, o casi, la fumo con todo tipo de tabacos, sin preocuparme mucho por distinguir sabores y olores y calidades en las cargas; la verdad es que no me ha dado nunca la sensación de mezclar unos u otras, y respeta mucho la labor sin desvirtuarla, lo que es de agradecer cuando no se dispone de mucho tiempo o pipas, para limpiarlas a conciencia todos los días, o cambiar de compañera a diario.
Una de las cualidades que más aprecio en ella, amén de la regularidad de sus fumadas -esto es lo más definitorio de las Peterson´s, su bendita regularidad-, es el tacto rusticado de la misma, y sin embargo suave y su ligereza. Dispone de la boquilla típica de las Peterson´s, stemlip, que lanza el humo contra el paladar para proteger la lengua, y que aún hoy, dejando de ser novato, no me desagrada. Además, con el uso está perdiendo un poco el tinte negro con el que en un principio se adornaba, y en las aristas aparece un rojizo del brezo muy hermoso. Con el uso y el tabaco, creo que la belleza de la pipa irá en aumento, y que lejos de desgastarse, acrecentará su valor. Es una sensación.
Fue un regalo navideño de mi hermana y cuñado, que aparecieron, después de un viaje a la capital del Reino, con esta señorita y una bolsa tabaquera. Y fue mi primera Peterson, por las que yo sentía cierta atracción, un poco indómita e irreverente, pues siendo sajona, no era british, un poco a despecho de las tan caras prima donnas de las pitadas inglesas. Me llenó de satisfacción el regalo, pues responde a la perfección mi gusto clásico por formas, colores y texturas. Le tengo por ello gran cariño, y es posiblemente la pipa que más fumo; pipa de batalla como dije, que se bate y curte casi todos los días, mientras sus hermanas y compañeras, quizá más caras y elegantes, esperan en retaguardia, sabedoras que ésta entregará toda su alma en el empeño y dejará al fumador dispuesto para otroras, quizá más reposadas y tranquilas y sosegadas, pero no mejores, fumadas.

Inscripción: Peterson Of Dublin Donegal Rocky 502
Tipo: Apple rusticada negra.

Valoración Personal:7/10





Ser Jacopo Modica

Una serie de entradas dedicadas a mis pipas, esas compañeras que últimamente me acompañan en casi todos los momentos de mi vida, y a despecho de las autoridades sanitarias y "cuasimorales" que incluso se atreven a decirnos cómo o cuándo o hasta con quién debemos gozar o morir o intentarlo.
En fin, la afición al noble arte de la pipa, que me cogió ya mayor pero que espero no me abandone, y en homenaje a mis compañeras, las dejaré por aquí, para mostrarlas al mundo y dedicarles algunas palabras e inspiraciones, por entretenimiento y agradecimiento, y por extensión de ellas, a mis compañeros pipafumadores, empezando por los del Club de Albacete Pipalba, y a todos allende fronteras y océanos.




Otra de las reinas de mi harén, por ahora. Rotunda y robusta, y con una capa de brezo magnifico, esta Ser Jacopo me calienta las noches y me acompaña en lecturas y películas, cuando todos duermen y es hora de placeres quizá egoístas e individuales...a los que su compañía acrecienta y engrandece.


Todavía no está demasiado tiempo conmigo, y suelo reservarla en casa para momentos especiales, o cuando quiero disponer de un buen rato sin preocuparme de recargas y elecciones. Cargo un buen tabaco, preferiblemente fuerte, tipo 1792 de Samuel Gawit, o una mezcla que me trajeron de Nueva York llamada Caballo de Guerra, Warhorse de la casa DelaConcha, que guardo como oro en paño, y a disfrutar dos horas seguidas sin demasiados problemas, o al menos ahuyentandolos.


Pipa de dimensiones generosas, y algo pesada para llevarla en la boca, perfecta sin embargo como pipa de casa, como digo, y con un acabado digno de su estirpe, simplemente perfecto -aunque no es una de las grandes, y caras, series de la marca, las Módica son perfectas en mi opinión para adentrarse en el mundo elegante, sofisticado y seductor de los artesanos italianos, que reinterpretan las formas clásicas un tanto a su libre albedrío, un poco irrespetuosos y heterodoxamente, pero siempre con primor y con finales airosos-. Y esta mía no es una excepción, pues su forma Bent Apple, es sin embargo voluptuosa y provocativa, rotunda, que no esconde para lo que nació y que lo muestra sin reparo y tapujos, como incitando a la fumada directamente, para que no te engañes ni titubees a la hora de la elección, diciéndote bien a las claras cual será su respuesta, y tu placer.


Fue un regalo de mi mujer, que sabía de mi búsqueda de una pipa para casa, para mis momentos de lectura y -a la espera de las Chuchwarden-, sabedora de mis gustos clásicos, se atrevió con ésta por sus redondeces y tamaño; en un principio me descolocó su elección, pues en fotografía no parecía tan rotunda como sus dimensiones y medidas indicaban, pero una vez en casa, superó mis ilusiones, y le alabé el gusto y la compra, obviamente.


Inscripción: Ser Jacopo Modica. Fatta a mano.
Tipo: Bent Apple lisa marrón.
Valoración personal:7,5/10







Martín 1961

Una serie de entradas dedicadas a mis pipas, esas compañeras que últimamente me acompañan en casi todos los momentos de mi vida, y a despecho de las autoridades sanitarias y "cuasimorales" que incluso se atreven a decirnos cómo o cuándo o hasta con quién debemos gozar o morir o intentarlo.

En fin, la afición al noble arte de la pipa, que me cogió ya mayor pero que espero no me abandone, y en homenaje a mis compañeras, las dejaré por aquí, para mostrarlas al mundo y dedicarles algunas palabras e inspiraciones, por entretenimiento y agradecimiento, y por extensión de ellas, a mis compañeros pipafumadores, empezando por los del Club de Albacete Pipalba, y a todos allende fronteras y océanos.




Una clásica interpretada por las primorosas manos de R. Martín, el artesano de Valencia que nos permite tener pipas de lujo a precio razonable, y cuasi artesanales por mimo y acabados.

Una billiard con todas las de la ley -y con plata de ídem en precioso anillo que llama la atención de todos cuantos me ven fumarla-. Y el brezo, ¡qué decir!, un lujo de curación y dureza, que transmite en la mano esa sensación de lo bien hecho, ligera a pesar de sus dimensiones, y preparada para todos los terrenos y todos los tabacos.
Una de mis primeras pipas, que encargué a Tres Forques -junto a una Jensen y la Viprati- antes incluso de haber fumado en pipa, y que me enamoró en fotografía y me entusiasmo en la mano. Es una de las que más he tardado en estrenar, por miedo a que mis inexpertas manos la estropearan, pero que una vez medio dominada, me da fumadas auténticamente placenteras y duraderas; suelo incluso llevarla de viaje conmigo, pues por forma y acabados, es pipa casi de lujo...y no desmerece en ningún momento y ocasión.
Se ha portado extraordinariamente bien con todo tipo de tabaco, aunque, ahora que el número de pipas me lo permite, la tengo reservada a mis queridos latakiados, pues por capacidad del hornillo me permite cargas de casi corrida de toros o largometraje superproducción, despreocupándome de recargas o de elecciones de tabaco por largo tiempo.

En su comienzo, como tengo entendido de todas las Martín, me costó un poco domeñarla y que extrajera el sabor de las labores sin mezcla y sin aroma de la madera, pero tras tres o cuatro cargas, siempre me permite disfrutar el sabor del tabaco tal cual, sin añadidos ni alteraciones.
Inscripción: Martín 1961. Tres Hojas
Tipo: Billiard lisa marrón.
Valoración personal: 8/10












lunes, 17 de agosto de 2009

Des-amor


Cuando se rompe el amor...
Y de nuevo la oscuridad, y la náusea, y la nada; y el vacío, y la tristeza y hasta la desidia; y otra vez el silencio, y el vacío y el miedo; el miedo al silencio y al vacío, y a la tristeza y hasta la desidia; el miedo del invierno tras el cual tal vez ya no vea el azul y el sol y el mar...
y de nuevo la soledad, y el odio, y la envidia, y el corazón que me abrasa, y las entrañas que me empujan al abismo cuando pienso en ti; y otra vez el recuerdo, y la locura, y la certeza de que es posible la felicidad pues la toqué una tarde... hoy olvidada y remota;
y de nuevo la vana existencia, y la mediocridad y la injusticia, y el frío de los muertos, y mi alma sepultada en el recuerdo y en la hediondez de la vida sin azules y sin sonrisas...
Y de nuevo el gris y la monotonía, y la lluvia ácida y marrón; y la miseria y la insensatez, el tiempo detenido y quizá la muerte cierta y sincera, y la sonrisa de los suicidas y la mirada de los asesinos...
Y el deseo truncado e insatisfecho, y el dolor y la rabia, y el orgasmo solitario y febril, y la sonrisa de la parca, meretriz y proxeneta de los delirios, fétidos e inclementes y mercantiles y quizá aún enfermos...


cuando se rompe el amor...