jueves, 18 de marzo de 2010

De fe y otras creencias

Únanse, brillen, secúndense, tantos vigores dispersos;
Formen todos un solo haz de energía ecuménica;
Sangre de Hispania Fecunda, sólidas, ínclitas razas…

Salutación del Optimista. R. Darío.



Estoy a la mesa tras los kilómetros y el cansancio. En torno a ella, miradas francas, sonrisas sinceras, palabras fraternas.
Venidas, como las mías, de la distancia y la pregunta. Convocadas por el demiurgo teutón, han respondido.

Procedencias diversas, formaciones dispares, esperanzas distintas. Algunos desconocidos o sólo vislumbrados en escasas palabras o pequeñas lecturas. Pero aquí están, compartiendo afición y honor.

Pronto, tras los saludos y los abrazos, todo es risa, trueque, humo. El rito antiguo de la amistad y el tabaco se renueva, en la fría noche madrileña, alrededor de una mesa en la que se comparte la sabiduría vieja y eterna y la esperanza nueva y naciente. Ajeno a eslóganes y advertencias de muerte y enfermedad, de sanciones y clandestinidad, el humo perfumado del tabaco, mucho tabaco, abraza a los hombres y les transmite el saber antiguo, el placer eterno, la tranquilidad y parsimonia de los siglos, poniéndolos en su justa medida y dimensión.
Las voces y los gestos se mezclan, llenando el ambiente de palabras mágicas y extrañas, iniciáticas, flakes y fortaleza, bent y ribbon, shek-el bin y ool paulm, pero también de recuerdos de hermosas mujeres de ojos verdes, del último gol cantado en el estadio, de hijos y padres...

Y todo entonces es calma, dicha, felicidad. Como si el rito antiguo nos ungiera en comunión con los fumadores de todas las épocas, y en cada gesto, en cada carga, en cada pitada, en cada caricia a la pipa, se rememora la vida y la esperanza.

Son sólo diez hombres que fuman en pipa.


Y sin embargo, en la noche fría madrileña, en torno a la mesa con ellos, juraría que vi el espectro de la libertad.
Creedlo.



Esta entrada ha sido publicada tambien, ligeramente retocada en La pipa es el tiesto de las flores del humo, blog fumador y poético con el que a ratos colaboro.

viernes, 12 de marzo de 2010

De la mudez

Hoy, de madrugada, en Pucela, murió Miguel Delibes.
Y yo ya estoy sin voz, pues nada queda por decir.
Descanse en paz, y léase.

viernes, 5 de marzo de 2010

Cuento minimo.3

"..., cuatro, cinco, seis...", gritan. No lo comprendo, pues la campana ha sonado y estoy en mi rincón.
"...la derecha, la derecha... luego saca el crochet con la izquierda y fuera...lo tienes, lo tienes...". Huele a sudor y linimento, necesito respirar un poco, pero ya lo tengo "la derecha y el crochet, la derecha y el crochet en cuanto abra la guardia…"; "vale, ya te oigo Frank...la derecha y el crochet...y a la lona".

“…doce, trece, catorce…”

pero ¿por qué siguen contando?” ¿No se te ocurrirá tirar la toalla eh Frank?...no ves, ya lo tengo, la derecha y el crochet y a la lona...a la lona". “Tarda la maldita campana, ponme un poco de grasa en la ceja que me duele...sí, ya sé, la derecha y el crochet, la derecha y el crochet y el maldito a la lona... ¿cuánto era la bolsa Frank, que no me acuerdo?”. “Pero ¿y la maldita campana?, van a permitir que se recupere, cuando ya lo tengo…”

Ya no cuentan Frank, ahora oigo una sirena…”
“¿Y la campana Frank? Estoy en forma, la derecha y el crochet, y a la lona…eh Frank, estoy en forma, mi mejor combate, y la bolsa que necesitamos ¿eh Frank?…”