jueves, 27 de mayo de 2010

En el aire

En vuelo a Bremen

Frikismo

PENSAMIENTO:Los tiempos que corren, cada cual según el viento de sus velas, aunque en general malos, mediocres y ensombrecidos, son propicios para atrevimientos y desvergüenzas; voy a ello.
El capital sigue apretando, el obrero maldice al patrón siquiera con la boca pequeña, el funcionario al Jefe de su negociado, el ciudadano al político, y todos deseando a la vecina del quinto, esa rubia que enviudó joven y que promete nirvanas y un bonito entierro.
Es tiempo poco dado a revoluciones y guillotinas, y todo rueda igual; somos burgueses, a todos nos gusta la cama caliente y las vacaciones en Mallorca, esperando que otros solventen cuentas de resultados, déficit público y listas de parados. La democracia, ese invento griego y sobrevalorado, nos igualó a todos, al menos nominalmente, y casi siempre a la baja. Quizá faltaron más libros y sobraron predicadores, hoy políticos, no sé.
Es tiempo de individuos y pipa, los colectivos andan a la baja, naciones, sindicatos, empresas, partidos, ahogando al pobre ciudadano, aquí súbdito merced al Borbón, que atónito asiste al derrumbe moral y económico.
ACCIÓN: Me proclamo Soberano y Alteza Imperial del Reino del Buen Humo, nación sin más territorio que aquel que pisen mis reales pies y sin más compatriotas que mis compañeros pipafumadores, que tendrán que suscribir el diezmo de los gramos de tabaco -preferiblemente latakia siria ahumada con estiércol de camello y perfumada con virgínias del Delta del Misisipí- cumplir con el derecho de prima notte sobre hijas, cuñadas y primas; y recitar en lengua sajona el himno de nuestra nación, banda sonora del poeta de Nueva Jersey, born to smoke a pipe, al que convierto desde ahora en Sumo Sacerdote y Juglar irredento.
Los que no acepten estas condiciones de ciudadanía no serán bien recibidos en el naciente Orden y serán condenados a fumar salseados de vainilla, leer las obras completas de Antonio Gala y vivir en esa nación antes llamada España.
este post es respuesta o casi a un comentario que llegó a mis oidos, en el que un pretendido fumador de pipa? me acusaba, por disfrutar del humo y de mis amigos, de las pipas y de las charlas, de la relación y del pensamiento, de ser un friki. Lo dicho, faltaron guillotinas.

lunes, 24 de mayo de 2010

Menguando

Estos días de crisis y primavera, de proclamas gubernamentales de calma y resignación, contestadas con desigual fortuna y fortaleza por oposición y súbditos, sufro una extraña mimetización con el país. Éste mengua a pasos agigantados en presencia económica y política allende fronteras, donde se decide el porvenir y la dicha, retrocediendo en musculatura económica y eso que llaman estado del bienestar -que haberlo en estos lares se supone, de no visto-, llenando comedores sociales y oficinas de empleo, y hasta Iglesias de rezos y preces, pues la gente busca resignación y consuelo donde le dejan, llenando el alma de calma y esperando hacer lo propio con estómagos y bolsillos.
Y yo sigo adelgazando merced al humo y a la lechuga, voluntarios compañeros estos días de jornada y paseo, menguando peso y kilos y quizá anticipando la crisis de los cuarenta, no sé.
Pero lo cierto es que yo quizá algún día puedo saltarme la dieta y capear el día con manjares y viandas; el país no tanto, por ausencia e incapacidad, me temo.
Insistiré en la dieta, por solidaridad con compatriotas y entrenamiento futuro, por lo que pudiera pasar. O sea.

viernes, 21 de mayo de 2010

Rodando

HOW DOES IT FEEL
HOW DOES IT FEEL
TO BE WITHOUT A HOME
LIKE A COMPLETE UNKNOWN
LIKE A ROLLING STONE?

B. Dylan. Like a rolling Stone. 1965





Veo estos días a la gente saliendo de las sucursales bancarias, mirando cartilla con cara de sorpresa y pasmo. Las mismas caras en el supermercado, el café matutino, la cola de la gasolinera, en el autobús a la fábrica. Caras gastadas. Sombrías. Preocupadas.
Las noticias del des-gobierno asaltan las emisoras y telediarios, ajenas al sufrimiento y penuria del día a día, del plato de comida o la ropa del hijo, la letra del coche y la hipoteca, a punto del banco acreedor, que este año sólo declarará un diez por ciento más de beneficio, o así.
La gente que yo veo, y con la que comparto café en mi bar de todas las esquinas, o sucursal bancaria de barrio, o supermercado de marcas blancas, mira con preocupación la mengua de sus escasos ahorros, los intereses que devoran su futuro bienestar, o el de sus hijos, la congelación de sus ingresos, el paro del vecino y del primo, el negro porvenir de su trabajo en la obra, el comercio, la oficina,el bancal.
Y despierta sorprendida y asustada del sueño de verano y opulencia, con cara de angustia y miedo, porque se vislumbra la vida que viene, rodando años atrás, como en la vieja canción, curiosamente estos días elegida la mejor del rock.
De nuevo el viejo tiempo de la historia, que juega malas pasadas y siempre retorna.

martes, 18 de mayo de 2010

De fe y otras creencias.3

En la terraza de mi casa, en la que se vislumbra un poquito del querido Mediterráneo, y se oyen las gaviotas que regresan a él y al cobijo, y se huele quizá un jazmín, la sal y las algas, eternos perfumes de mi vida y deambular, pienso en otros tiempos.
El pequeño gineceo con el que comparto la vida marina de aquí anda en la cama, durmiendo por fin tras la jornada, la cena y el biberón.
El papá ahora descansa y sueña -¿cuando no?-, sonriendo la lectura, la pipa y el recuerdo, que tornan azules y melancólicos.

Esta carta no es una carta, no pretende serlo.
Es un pensamiento hecho palabras, letras escasas y mediocres. Es un vómito, un grito, un desespero; lleno de sentimientos y recuerdos.
Recuerdos de otros tiempos y otras costumbres. Recuerdos de sol y mar. De cines de verano y meriendas entre arena y sal. De descanso tras los estudios y exámenes, de reencuentros añorados y sentidos.
De padres e hijos, de conversaciones y lecturas, de novelas del oeste y helados noctámbulos, de paseos en el mar y de risas infantiles.
Y la imagen de un hombre con el cigarro en la mano, mirando el mar y sonriendo, mientras a su lado los chiquillos juegan, ríen, alborotan, lejos de la llanura y el invierno.
Plenitud. Satisfacción. Deber cumplido.
Y todo esto viene en el humo del pipa, una noche mediterránea llena de recuerdos, mientras las gaviotas van al mar, su cobijo y su refugio.
Quizá también el nuestro.