viernes, 17 de agosto de 2012

Lecturas y 16, imagen






 Llueve en la noche.

Hay una mujer de pelo rojo desnuda en mi cama.

Duerme.

Hablaba en lengua extraña al hacerle el amor.

Sé que por la mañana me pedirá

mantequilla con sal y mermelada para desayunar.

Quizá la felicidad sea eso.

Preparar café y tostadas

mientras llueve en las calles

tras una noche de poemas y cigarrillos.


Ella se irá a sus obligaciones conyugales

y me despedirá.

Era el contrato, no hay nada que objetar.

Pero a ratos me gustaría pleitear la letra pequeña

discutir los términos, recurrir los acuerdos.

No me gusta el café solo

ni la noche ausente, sin lluvia ni orgasmo.






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