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Mostrando entradas de mayo, 2012

Haciendo sombra

En el amor como en el boxeo sólo se triunfa en la distancia del dinero. En el riesgo de que te rompan la cara o el corazón ganarás la bolsa, el sentir, la razón. Los finos estilistas, danzarines, hermosos cuerpos esculpidos que sonríen mirando a los flashes sucumben ante la mano pesada la mirada turbia el deseo la sonrisa desdeñosa. En las doce cuerdas o en el catre gana el deseo y la irreverencia.

Fotos. Sevilla. Impresiones

Mujer, esposa, madre. El niño sonríe en tu regazo Completándote.
El mar te sonríe; Otro mar, otro sabio. Lloro en la distancia.
En el supermercado normalidad de marcas blancas. El fuego te corona.

Rugen los motores pasa el tranvía. La línea comunica el amor.

La cama es inmensa para la soledad o el coito. Dos corazones en mi ciudad del Atlántico.

El bochorno nos derrite me leen la mano y el romero. Demuéstralo toda la noche.
Salto la valla en las carreteras de trueno Tengo cuarenta años. Comulgo.

Yo también siento el hada verde de los bohemios. Pide más fuerza, más ímpetu.
El tipo del escenario canta y toca la banda de la calle E. Hay lágrimas en el rostro veo aquellos maravillosos años.

Dialogo y 1

Tenía prisa por llegar al trabajo. Las niñas me habían retrasado lo suficiente durante el desayuno como para que ahora corriera a coger un taxi, con la cartera del proyecto inmisericorde colgada del cuello y el sudor por mi espalda. El día empezaba mal.
 En la marquesina de la parada, a la que llegué exhausto, me sorprendió ver a Cristino, un compañero del instituto. Lo reconocí pese a los años pasados, la mala impresión que causaba su delgadez, las ropas que llevaba, sucias, descoloridas y viejas.
–Que passsa, colega, ¿tú eres Enrique, no?
–Hola, buenos días -acerté a responder. -¿Y tú eres Cristino, verdad?
Dabute,colega, que te acuerdes; yo también me recuerdo de ti de la época del colegio.
        Habla con una voz nasal profunda, que sorprende en tan delgado cuerpo, mostrando una dentadura amarillenta a la que le faltan varios dientes, y que me provoca un rechazo instantáneo. Y lo dicecon la jerga anticuada de la movida madrileña, en la que debió encallar.
–Ah, pues qué bien; después …