sábado, 30 de noviembre de 2013

Versos del Capitán Intrépido. Decima.

Paso las hojas de mi vieja moleskine
como calendarios caducados;
en ellas escribo mi vida
con renglones difíciles
con caligrafía difusa
con versos torcidos
como la vida misma que sufro y sueño.
Un oculto poeta ni tan siquiera
maldito
un escribiente de malas rimas
un amante enloquecido
un hombre que fue niño
personajes todos de esa moleskine
donde escribo, vivo, amo, muero.


jueves, 28 de noviembre de 2013

Lecturas y 34, premonición.



Hay una cama deshecha
en la oscuridad de la habitación;
hay una botella de plástico sucio
en el suelo;
hay una jeringuilla manchada de sangre
en tu brazo;
hay una mirada ausente
en tu joven y bonito cadáver.
Te recuerdo llorando a las once de la mañana
dictándote los terribles versos.
¡Cómo eran de tristes tus madrugadas!
¡Qué fría tu cama,
qué inane tu vida,
qué terrible monotonía
qué melancolía!
¿Acaso no era mejor deambular
por el mapa de los recuerdos
por la línea precisa de los sueños
por la mojada orografía de nuestros cuerpos?















miércoles, 27 de noviembre de 2013

Lecturas y 33, tarde.

Hay un cielo gris y plomo
hay graznidos de pájaros invernales
hay palabras extrañas a mi lado
hay soledad, hay melancolía.

El horizonte es mar a lo lejos
iluminado por relámpagos, adornado por truenos;
un gato come entre la basura
que desovan los barcos mecidos por las olas.

El invierno viene;
abracémosle
es el anuncio de soleados días
de límpidas madrugadas azules
de alegres y luminosas primaveras.







martes, 26 de noviembre de 2013

Escena y 6, black money.

Apología del trabajo en negro por dos currantes, extranjeros, a mi lado en el bar de todas las esquinas. Tienen que vivir, dicen, o roban o trabajan sin pagar sus impuestos; todos lo hacen, los ricos también y en mayor medida. Claro.

Y la sufrida clase media española, asfixiada por levas, sanciones, tasas por doquier, impuestos crecientes, atada por una mínima nómina, mísera y mileurista, asombrada por el deterioro de los servicios públicos,  la pérdida del poder adquisitivo y  la calidad de vida, desangrada mes a mes y día tras día. Atrapada entre grandes fortunas e insolidarios del dinero oculto, negro y nauseabundo.

Hay que vivir. Por supuesto. Todos.

Lo contrario es inmoralidad y jungla.


Post scriptum; lo oído podía haberlo sido también en la consulta de muchos profesionales  liberales, o en el Consejo de Administración de cualquier sociedad multinacional, en el colmado de la esquina, en las mesas de algún restaurante tres estrellas o en la cola de cualquier sucursal bancaria o… Vale.




viernes, 22 de noviembre de 2013

Lecturas y 32,terram meam.

Vivo en un lugar donde soñar es pecado
esperando que cumplas los deseos de tus padres
y hagas de tus hijos ciudadanos ejemplares,
pagando las facturas, depositando el voto
sin alzar la voz ni preguntar la razón.

Trabajas todos los días
esperando ser lo que querías
mas te arrebatan de las manos
las pequeñas ilusiones, tu mínima vida
y no tienen respuesta
cuando inquieres
si es todo mentira
si tras los inviernos
vendrán las primaveras.

Vivo en ese lugar
y en él peco
y en él vago
y en él muero
buscándome en el camino
preguntando al niño que fui
a qué dioses rezar
dónde quedan las esperanzas
qué es lo que me lleva al mar.





jueves, 21 de noviembre de 2013

Escena y 5

En mi nuevo bar de todas las esquinas todo es aséptico, pulcro, acero y vidrio templado, y luces tenues no por insuficientes si no por esnobismo y premeditación.

Todo rezuma esa postmodernidad imprecisa impuesta por diseñadores de interior y falta de historia.

Incluso la camarera es etérea, diríase de plástico fino como en la vieja canción, que deambula sigilosa entre las mesas como holograma ilusorio e irreal. Silenciosa.

Pese a la proximidad del mar, que se extiende a escasos metros, más allá de los ventanales, no hay olor a yodo ni a sal; y los sempiternos tercios de cerveza, carajillos y copas de coñac del currante español son desconocidos por aquí. La clientela que llena las escasas mesas y la barra de diseño casa más con el Martini y el café expreso de conocida marca anunciada por donjuanes cinematográficos y divas del celuloide. Aquí sería difícil cantar una balada semejante a la que imaginé en otro bar de todas las esquinas, donde resonaba la vida despertándose de madrugada, entre olor a sudor, fritanga y humo de tabaco negro, con la melodía apasionante de las risas de camareras rotundas, los chistes subidos de tono de los clientes en la hora del desayuno o almuerzo, la banda sonora del vendedor de los cupones y los inmigrantes antes del manteo, la sonrisa desdentada del politoxicómano de turno, el Traca o quién aún sobreviva, el pálpito de un barrio de cualquiera de nuestras ciudades.

He cambiado atraído por mi querencia a mirar la mar en mis momentos de asueto, antes de la jornada laboral o cumplida ésta, y no tengo muy claro si gané en el cambio. Aquí es todo más cómodo, supongo que mejor en calidad, de nivel superior. Pero me temo que también y por eso, más irreal, lejano. El paisanaje gasta las mismas caras apesadumbradas y meditabundas, pero con un punto de resignación y derrota que no encontraba allá, donde también la ruina moral y la incertidumbre se asomaban sin pudor, pero que era afrontada con un hálito  de esperanza, con una comunidad cierta hecha a base de las mismas necesidades y sueños. Una fraternidad ahormada por el humo, el tajo, las risas,  los mismos o parecidos problemas, idénticas ilusiones.


Son tiempos difíciles, en todos los bares de nuestras esquinas. Yo fumo mi pipa, me aferro al folio en blanco, y sueño también con otros paisajes, que por fuerza serán también nuestros si el Fondo Monetario Internacional y la revolución pendiente no lo impiden. O tal vez a su pesar.



viernes, 15 de noviembre de 2013

Lecturas y 31, intimidad.

Es cruel aceptar
que nunca seré un gran poeta
tan sólo un pequeño ayuntador
de escasas, humildes letras.
Pero persistiré
porque escogí la difícil rima
y la ausente musa
y voy al folio en blanco
antes que al suicidio y la cobardía.






miércoles, 13 de noviembre de 2013

Versos del Capitán Intrépido. Nona.

No sé si las segundas partes son buenas o propicias
pero quiero seguir
ahogándome en el azul
de tu sonrisa
con una sobredosis de ti
como la droga más dura, adictiva
que me anula y me fascina
abandonado
en el lecho donde nos amamos
descubriendo tu cuerpo nuevo
y el viejo deseo
adormecido entre poemas
alcohol y desvarío
que por ti renace
a la luz  y al jadeo
a la risa y al destino.











Versos del Capitán Intrépido. Octavus.

He desnudado el alma ante una mirada azul
y una milagrosa palabra
que desarmó mi virtud
dejándome por nacer, por vivir, por creer.

He sido ateo de mí
mas ahora creo
en el amor que soñé
en la fe que dibujé
en el verso que escribí
recorriendo tu cuerpo
en las mil noches pasadas
rezando a tu imagen
postrado a tus pies
en los viejos hoteles
donde arruinaba la vida
en tu ausencia.





domingo, 10 de noviembre de 2013

Versos del Capitán Intrépido. Septimus.

En la bóveda celeste la luna y las estrellas
lloran ausentes
de los besos en que refugiamos
el otoño  y los deseos.

En su compañía recorrimos la distancia
que media entre el pasado
y tu sonrisa.

Entre mi alma oscurecida
y  un ayer que fue nuestro
y será destino;
la delgada línea
que separa –o une-
la noche y la mar
el sueño y lo real
la locura y la verdad.

En la celeste bóveda las estrellas y la luna
nos esperan como amantes que cobijar.





sábado, 9 de noviembre de 2013

Escena y 4

Sigo observando con deleite, alevosía y algo de premeditación a la camarera de mi bar de todas las esquinas, Eleonora o Isadora de mi imaginación. Es otoño, y por fin el viento sopla del mar y las gaviotas buscan cobijo en los acantilados próximos, vencidas en su vuelo elegante y fácil.

A ras de suelo, la humedad se hace sentir en los cuerpos y en las almas, esas que andan todavía congeladas por incredulidades, desesperanzas, ilusiones muertas.

El otoño se muestra difícil, y el invierno se adivina duro, pese a la propaganda y artificios de la política ficción en que vive instalado el país, otrora España.

Yo me dispongo para el asedio, pertrechado de mis escasa certidumbres, invernando entre pipas,  libros, recuerdos y deseos, que son libres o casi.


Armando una resistencia que me permita mirar con clemencia el espejo todas las madrugadas, sin desear más que seguir soñando con escasos versos,  el humo de la amistad, la crianza de los hijos, el azul de la mar.





viernes, 8 de noviembre de 2013

Escena y 3, God save the homeland!

A mi lado los hijos de la Pérfida Albión trasiegan cerveza y cigarrillos de cannabis, al sol escaso que enseñorea hoy el otoño levantino.

Sus cuerpos sonrosados, de buen criar y mejor beber, diríase varados en el bar, que para ellos será low cost o así, como todo el país. Su habla extraña resuena en las paredes, amplificada por las dosis de alcohol y ociosidad que a esta hora vespertina preside ya su sobremesa. Las aptitudes son un poco violentas, un punto imperiales, un mucho excesivas, adornadas de cuando en cuando con cánticos exaltados y salves a la Queen.

Andamos en venta, en saldo perpetuo y promocionado, rebajados en cumbres internacionales, planes de rescate, desgobiernos varios y territorialmente dispersos.

Comprendo que no es tiempo de ser demasiado escrupuloso con quien paga nuestras facturas y consume nuestro sol y la sal del viejo mar.


Pero con el filósofo, un regusto amargo me sube a la garganta y me impregna las vísceras, mientras fumo mi pipa y entre dientes mascullo “no era eso, no era eso”.





jueves, 7 de noviembre de 2013

Versos del Capitán Intrépido. Sextus.

Varias noches pasadas
me ha visitado mi vieja amiga
la oscuridad, la desidia, la desesperación.

Vino a mí, reía acurrucada
en el rincón de mi alma desnuda
que era madre suya
reclamando su pernada
su rincón de vida.

La amante salvaje y exigente
de mis madrugadas insomnes
mi ama, mi reina, mi señora.

Su amarga medicina
el alimento de mis orgasmos insatisfechos;
Las flores mustias de sus pechos
el cobijo de mis amanecidas;
su risa, el llanto de mis desconsuelos
sus palabras ennegrecidas y malsanas
mis pequeños versos rotos.

Incrédula se fue
vencida
por la rima azul
la palabra escogida
la luz de la mañana
mi ayer que fue vida.





miércoles, 6 de noviembre de 2013

Versos del Capitán Intrépido. Quintum.

Luz de otoño
oscurecida
en la lenta tarde marina
hecha para pintores locos
o poetas suicidas.
No consigo imaginarte
cuando, a la noche vencida,
te pierdes en el horizonte
dejándonos la mirada triste,
la melancolía.







martes, 5 de noviembre de 2013

Lecturas y 30, Untitled

Suenan en la torre
las horas que anuncian un nuevo día
mientras los jóvenes suben el volumen de los autorradios
y los perro y gatos ladran y maúllan a la luna.

Las chicas bailan con sus minúsculos vestidos
autómatas del nuevo siglo
atrapadas entre un mundo sin futuro
y la propaganda que las desea
delgadas, guapas, insatisfechas.

El viejo trovador ha muerto a tiempo
abandonando a sus vicios y adicciones
en su nirvana y sus mentiras
cuando hoy las nuestras
no son más que teléfonos de cuarta generación
y programas electorales
y son salvajes
todos los lados de la vida.