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Mostrando entradas de marzo, 2014

Lecturas y 61, mentiras

El viento sopla con violencia en la solitaria noche marina dejándome frío y ausente como el recuerdo de tu partida. Con poco equipaje te marchaste de mi vida un vestido rojo, un par de libros tu risa descreída un pequeño perfume, la soledad de la amanecida. Nunca sabré si todo fue mentira o fue verdad segura lo que tus ojos decían el temblor de tu erizada piel lo que tu boca gemía.

LUNES (o el abandono)

Llueve. Llueve a mares. Mala noche para salir y no quedarse en casa, al calor del fuego o bajo un buen acopio de mantas.
El hombre camina con paso decidido, apresurado, silencioso. El trayecto es corto y le es conocido.
Las gotas de agua golpean furiosas el asfalto, sucio tras cuatro días y sus cuatro interminables noches de fiesta. El viento arrastra y esparce trozos de papel, envoltorios, envases de plástico, que se acumulan en todos los rincones a la espera del Servicio Municipal de Limpieza.
La calle está bien iluminada, y no es difícil para la figura que se mueve con paso firme sortear los inmundos obstáculos. Camina bien embozado, con las solapas de su abrigo levantadas, protegido del viento y la lluvia.
Su presencia única acentúa la sensación de soledad de la calle.
Aprieta el paso al divisar el letrero, en luces de neón rosas, de su destino.
Golpea la puerta al llegar, que gira sobre sus goznes obedientemente.
El local, en penumbra constante, le resulta familiar. Pasa allí gran par…

Lecturas y 60, animus.

El norte lejano y frío distante en el mapamundi de los recuerdos en que se ha convertido –siempre lo fue- la historia tuya y mía –nunca nuestra-. El corazón doliente, la boca amarga, el negro verso, el deseo inconcluso es lo que tengo. La mirada marina, la piel blanca el extraño acento, el pecho insolente, es lo que sueño.






Lecturas y 59, la cabina.

He venido a Ámsterdam sin ninguna intención.
Tomé el avión sin pensar, invitado por unos compañeros del  despacho; el tiempo mínimo de llenar el equipaje de mano –volamos en low cost claro- con algo de ropa interior, un par de pantalones y unas camisas. Ahora me arrepiento de no incluir prendas de abrigo, pues esta humedad de los canales traspasa todo y le deja a uno helado.
Pero le decía que mis amigos pensaban que me vendría bien un cambio de aires. Ciertamente creía que se equivocaban, pero una vez en el avión tomé la determinación de hacer lo que pudiera para no decepcionarles; una visita libertina me haría olvidar la monotonía y el aburrimiento diario, ese bucle en el que me veo empujado todos los días y sin remedio; quizá usted piense en la crisis de los cuarenta, hombre, cuarentón, entrado en carnes, divorciado, con niños a su cargo. Puede que no le falte razón, pero créame que no pensé en nada, simplemente dejarme llevar. Pero las dos horas del vuelo dan para pensar y decidí…

Lecturas y 58, confidencias.

Nos hicimos mutuas confidencias tendidos en  la cama de tu habitación; que llorabas por haberme conocido, que era sueño oír tan cerca tu respiración; que a tus treinta y tantos te abandonabas en mis brazos sin necesitar explicación, que me asombraba el color de tu mirada, el amarte cobijado en tu corazón. Nos encontramos como vagabundos necesitados el uno del otro, dos caminos cruzados, una historia en común, el tiempo detenido, un oasis en la sinrazón. En las noches de tu ausencia sigo haciéndome confidencias: fuiste la mujer de mi vida -todas-, hubiera paseado contigo el mundo -otro mundo-, no te olvidaré hasta el último aliento, sólo fui pleno en tu boca, en tu piel, en tu lecho.

Escena y 8, tragedia

Mala educación en la terraza de mi bar de todas las esquinas. Varios chicos y chicas fuman y beben entre chistes obscenos, gritos, palabras malsonantes, peores pensamientos y electroencefalogramas planos. Cuentos de la lechera en los jóvenes patrios, que verán enterrados sus sueños entre leyes de educación y permisividades varias, barridos  por los bárbaros del norte, más preparados, y los salvajes del sur, más hambrientos. Pobre juventud, esa que dicen la mejor preparada. Como siempre, los políticos y los Mass media alejados de la realidad, ausentes de la calle, perdidos entre Decretos-Leyes, reglamentos, corrupciones varias, disputas académicas, desvaríos territoriales, frentes absurdos, mientras el pueblo se desangra por el boquete del siglo y la vida, y al relevo generacional se le condena a la esclavitud nueva de la ignorancia, la ociosidad, la mansedumbre. Triste panorama
Yo, que vengo del Bachiller y la Facultad numerus clausus, pero que sé que mi educación ya fue peor que la…

Lecturas y 57, alarde.

En mi nueva moleskine escribí hoy unos versos dedicados al sol, a la mar, a la vida tratando de dejar los malos pensamientos la oscuridad, la tristeza, la desidia. He mirado una foto de mis hijas he pensado en tu mirada y en tu sonrisa he cantado una canción del poeta he recordado palabras de mi padre he leído mis poemas preferidos. Enumero mis certidumbres el  contenido de mis sueños las razones por las que vivo.




Lecturas y 56, gritos silenciosos

No comprendo por qué mi voz no es suficiente por qué parezco mudo por qué mis gritos no se oyen en el silencio de la ciudad. Por qué lo que siente mi corazón lo que alumbra mi alma no ilumina mis versos se pierde antes de nacer se agota como agua en el desierto sin calmar ninguna sed. Por qué amando, sintiendo, deseando parezco incapaz inútil muerto.

Lecturas y 55, retrato de A.

Tienes dos hijos un perro de peluche y un extraño acento caribeño. Eso es lo que en realidad sé de ti. Un trabajo difícil y poco convencional amantes,  ex maridos,  la piel tatuada una risa clara y franca libros que te acompañan y una mirada hermosa de mar. Aprensión por las piscinas obsesión por los zapatos café con leche sin azúcar y mucha piña. Un nombre  para ser fría y enigmática y otro para ser real y viva. Eso es lo que en realidad sé de ti; algunos pequeños sueños que ojalá puedas cumplir.




Lecturas y 54, el frío norte.

La calle solitaria acompaña mi vigilia húmeda de madrugada y deseo; te busco en todos los rostros te persigo en todos los caminos te anhelo en todos los cuerpos que se ofrecen entre susurros y caricias. Deambulo febril  y ajeno muerto. Te has ido persiguiendo tus sueños al Norte lejano y enemigo. Otras manos te recorrerán, otras bocas te morderán, otros reirán contigo. Yo, en la oscuridad de la ciudad ni sueño, ni deseo, ni vivo.


Lecturas y 53, voluntas.

Estoy a mitad de la vida y tan sólo aspiro a que la muerte, en su venida, me sorprenda rodeado de libros sentando una noche de invierno rodeado de las personas queridas los recuerdos de los amigos. Y si ha de ser solo el trance empuñando la pluma hasta el último aliento soñando con la poesía. No quiero lágrimas ni flores ni salmos; una canción del poeta -Jungleland- y mis cenizas en la mar.


Lecturas y 52, dress dreams.

Hay un retrato escoltando tu lecho de imágenes lejanas y queridas; te vistes con cierto recato y sin prisa a mi lado, transformándote en mujer después de ser diosa. He adivinado al fin tu ropa interior –roja, negra, blanca- en el armario de tu habitación; hay libros en la mesa de noches insomnes acompañada por recuerdos y vacíos y el café cargado sin azúcar que terminas tras calzarte tus deportivas. ¿Es esto lo normal tras la pasión, como si fuéramos otra cosa que dos perfectos desconocidos? ¿un matrimonio dichoso, una pareja cómplice o sólo es la mía una vana ilusión? He recorrido tu cuerpo he saboreado tu piel he sentido tu fuego y sin embargo, fue al verte poner los jeans -yo sentado en la normalidad de la cama- cuando latió más rápido mi corazón.





Lecturas y 51, varia-dos

I. La vida sigue salvaje para los que tienen escasos bagajes, y menos razones. El pobre sigue empobreciéndose, la chica de la esquina malvendiendo su cuerpo y su esperanza y el asalariado esclavizado por la nómina mínima. Yo sigo asido al mástil del viejo velero tratando de no naufragar cuidando su derrotero guiado solo por las estrellas y la luna.


II. Acabo mi moleskine y empiezo una nueva que espera versos preciosos palabras dignas voces preclaras. Tendrá que conformarse con acompañarme fiel y escudera en el deambular de mi vida. Recibiendo ocurrencias que las más de las veces serán solo para ella, perdidas en sus hojas rayadas y aterciopeladas leídas sólo por mi o por los herederos que, a mi muerte, quizá la encuentren. Y suponiendo que sean capaces de descifrar la extraña caligrafía mía, el lento y mínimo desgranar de mis pensamientos, mis sueños despiertos los raros versos, las pequeñas palabras, los ocultos sentimientos.


III. Me has condenado al silencio y a la ignorancia aj…

Nueva carta de amor muerto.

Una nueva carta de don Nicasio, depositada entre los papeles de su tratamiento. La fecha - enero de mil novecientos setenta y nueve-, corresponde con el momento álgido de su locura, posterior a su  detención, proceso e internamiento. En ella, escritas a lapicero con letra casi incomprensible por los diversos médicos psiquiatras que le trataron, palabras como "delirio", "visiones", "corregir electrochoque", muestran bien a las claras la fase en la que por aquél entonces se encontraba. Perdido en su mundo de fantasía e irrealidad, y soñando con su victima, enterrada ya años antes en el viejo cementerio que mira al mar, bajo el castaño que ella misma pidió en su testamento, como si fuera más real que nunca.

"Señora,
Hace tiempo que no empuño la pluma para hacerle llegar las impresiones, las mínimas palabras que esconden o muestran –según el caso- los grandes sentires míos, el pálpito de mi vida, la razón de mi existencia.
No sé si el no hacerlo en tiempo e…