lunes, 31 de marzo de 2014

Lecturas y 61, mentiras

El viento sopla con violencia
en la solitaria noche marina
dejándome frío y ausente
como el recuerdo de tu partida.
Con poco equipaje
te marchaste de mi vida
un vestido rojo, un par de libros
tu risa descreída
un pequeño perfume,
la soledad de la amanecida.
Nunca sabré si todo fue mentira
o fue verdad segura
lo que tus ojos decían
el temblor de tu erizada piel
lo que tu boca gemía.


domingo, 30 de marzo de 2014

LUNES (o el abandono)

Llueve. Llueve a mares. Mala noche para salir y no quedarse en casa, al calor del fuego o bajo un buen acopio de mantas.

El hombre camina con paso decidido, apresurado, silencioso. El trayecto es corto y le es conocido.

Las gotas de agua golpean furiosas el asfalto, sucio tras cuatro días y sus cuatro interminables noches de fiesta. El viento arrastra y esparce trozos de papel, envoltorios, envases de plástico, que se acumulan en todos los rincones a la espera del Servicio Municipal de Limpieza.

La calle está bien iluminada, y no es difícil para la figura que se mueve con paso firme sortear los inmundos obstáculos. Camina bien embozado, con las solapas de su abrigo levantadas, protegido del viento y la lluvia.

Su presencia única acentúa la sensación de soledad de la calle.

Aprieta el paso al divisar el letrero, en luces de neón rosas, de su destino.

Golpea la puerta al llegar, que gira sobre sus goznes obedientemente.

El local, en penumbra constante, le resulta familiar. Pasa allí gran parte de sus horas libre desde hace meses. Es el típico garito, una barra de metal, unas mesas y unas sillas al fondo donde los jóvenes aprenden pronto los secretos de las noches de alcohol. Una neblina lo cubre todo, haciendo difícil respirar el poco aire que la maltrecha ventilación deja circular.

Y la música. Una música estridente, machacona, que todo lo envuelve.


Es el local favorito de la juventud del pueblo. Está semivacío, pero  no es extraño que los sábados no se pueda pasar por el público, ansioso y jadeante, que se mueve y abandona a la música y el alcohol, en comunión atea e irreverente.

El visitante sabe todo esto y por eso ahora vuelve. Avanza hacia la barra. Tras ella está P., el propietario.

Aunque todo el mundo en el pueblo conoce el local como CasaP., él, en un arrebato pasional le llamó Rosa´s Pub, en honor a una novia que tuvo de joven y que le abandonó por un estudiante de Farmacia de la capital y sobre todo, repite orgulloso a todos, porque P. es un socialista convencido, incluso en la dictadura, faltaría más. Y ahora, una rosa de neón emite destellos afuera, mientras arrecian la lluvia y el viento.


El visitante se quita el abrigo y toma asiento delante de P, en el extremo de la barra.
-Vaya nochecita ¿eh?-dice el dueño-.
-Sí, parece que el fin de fiestas no ha sentado bien allá arriba. Supongo que como aquí abajo, ¿no?
-Bueno, no creas. Después del trabajo, bien está un poco de descanso.
-Sí, sobre todo vosotros, que os habréis forrado-replica el joven-.
-No estuvo mal la cosa -y una sonrisa entre irónica y satisfecha ilumina el rostro de P.- ¿Qué va a ser? ¿lo de siempre?
-Sí, lo de siempre.

P. coloca una jarra de medio tamaño delante de su cliente. La llena de cubitos de hielo que tintinean al caer y alarga la mano cogiendo una botella de vodka.

-No, de ese no. Hoy no tengo suficiente para tanta calidad. Ponme del otro -dice señalando otra botella-
-Da igual hombre; por esta noche, éste tiene el precio de aquel.  Estás invitado.

Y P. llena la copa mientras el otro mira y deja caer un gracias bronco. Luego, deja la botella en el anaquel y se retira al otro extremo de la barra. Conoce la costumbre, y sabe que prefiere beber solo.

Un nuevo camino. El trayecto era largo. El destino, desconocido e incierto.

Al fondo, dos jóvenes se empeñan en descubrirse los labios y las ropas.

Él comienza a recordar. Y a llorar.




viernes, 28 de marzo de 2014

Lecturas y 60, animus.

El norte lejano y frío
distante en el mapamundi de los recuerdos
en que se ha convertido –siempre lo fue-
la historia tuya y mía –nunca nuestra-.
El corazón doliente, la boca amarga,
el negro verso,
el deseo inconcluso
es lo que tengo.
La mirada marina, la piel blanca
el extraño acento,
el pecho insolente,
es lo que sueño.







jueves, 27 de marzo de 2014

Lecturas y 59, la cabina.

He venido a Ámsterdam sin ninguna intención.

Tomé el avión sin pensar, invitado por unos compañeros del  despacho; el tiempo mínimo de llenar el equipaje de mano –volamos en low cost claro- con algo de ropa interior, un par de pantalones y unas camisas. Ahora me arrepiento de no incluir prendas de abrigo, pues esta humedad de los canales traspasa todo y le deja a uno helado.

Pero le decía que mis amigos pensaban que me vendría bien un cambio de aires. Ciertamente creía que se equivocaban, pero una vez en el avión tomé la determinación de hacer lo que pudiera para no decepcionarles; una visita libertina me haría olvidar la monotonía y el aburrimiento diario, ese bucle en el que me veo empujado todos los días y sin remedio; quizá usted piense en la crisis de los cuarenta, hombre, cuarentón, entrado en carnes, divorciado, con niños a su cargo. Puede que no le falte razón, pero créame que no pensé en nada, simplemente dejarme llevar. Pero las dos horas del vuelo dan para pensar y decidí hacer algo con mi vida.

He buscado un diamante con el que prometerme a mi regreso. Pero estaba equivocado. La ciudad de los diamantes es Amberes; los de aquí son carísimos, monopolio de judíos poco dados al regateo –y eso que son sefarditas- y a la rebaja.

Olvidadas las joyas, decidí invertir el dinero en diversión, que es lo que aconsejaban mis amigos. Drogas –blandas- y chicas.

Otro fracaso, sabe usted.  En los famosos coffee shops suyos no venden a los extranjeros, y ni tan siquiera pudimos tomar unas copas, el colmo de la hipocresía.

Y en cuanto a las chicas, que quiere que le diga, eso de ver los escaparates en rojo y ustedes insinuándose en ropa interior, a la vista de todos -¡familias incluidas!-  me ha cortado un poco la intención  y la lívido. Ya sé que a estas horas es poco más que atracción turística, pero el hotel nos cae tan lejos que me agoto pensando en volver en la noche propicia para estos menesteres.

Así que ya ve usted, ni diamantes, ni drogas ni chicas, esa trilogía del renacimiento.

Y mañana el vuelo sale temprano.

Si, ya sé que ha pasado el tiempo –un poco caro el suyo me parece, aunque sea usted una diosa escandinava de tan rubia y tan blanca y tan robusta-, y que no he llegado a desvestirme; pensar que del otro lado de la cortina nos espían, como al entrar con todas las calles llenas de cámaras y avisos, y este cuarto tan pulcro y  aséptico que más bien parece apropiado para autopsias que para fornicio, anula mi voluntad, y no creo poder aplicarme como usted merece y cumplirle con devoción. Yo estoy más hecho a los mueblés clásicos y casas de citas de mi pequeña ciudad provinciana, con su madame, su paseíllo, la mesa camilla y esas cosas. Ya sé que no me entiende, pero le quedo muy agradecido por el tiempo y la paciencia.


Quede usted con Dios,  y tápese antes de correr la cortinilla.



sábado, 22 de marzo de 2014

Lecturas y 58, confidencias.

Nos hicimos mutuas confidencias
tendidos en  la cama de tu habitación;
que llorabas por haberme conocido,
que era sueño oír tan cerca tu respiración;
que a tus treinta y tantos te abandonabas
en mis brazos sin necesitar explicación,
que me asombraba el color de tu mirada,
el amarte cobijado en tu corazón.
Nos encontramos como vagabundos
necesitados el uno del otro,
dos caminos cruzados,
una historia en común,
el tiempo detenido,
un oasis en la sinrazón.
En las noches de tu ausencia
sigo haciéndome confidencias:
fuiste la mujer de mi vida
-todas-,
hubiera paseado contigo el mundo
-otro mundo-,
no te olvidaré hasta el último aliento,
sólo fui pleno en tu boca,
en tu piel,
en tu lecho.


jueves, 20 de marzo de 2014

Escena y 8, tragedia

Mala educación en la terraza de mi bar de todas las esquinas. Varios chicos y chicas fuman y beben entre chistes obscenos, gritos, palabras malsonantes, peores pensamientos y electroencefalogramas planos.
Cuentos de la lechera en los jóvenes patrios, que verán enterrados sus sueños entre leyes de educación y permisividades varias, barridos  por los bárbaros del norte, más preparados, y los salvajes del sur, más hambrientos.
Pobre juventud, esa que dicen la mejor preparada. Como siempre, los políticos y los Mass media alejados de la realidad, ausentes de la calle, perdidos entre Decretos-Leyes, reglamentos, corrupciones varias, disputas académicas, desvaríos territoriales, frentes absurdos, mientras el pueblo se desangra por el boquete del siglo y la vida, y al relevo generacional se le condena a la esclavitud nueva de la ignorancia, la ociosidad, la mansedumbre.
Triste panorama

Yo, que vengo del Bachiller y la Facultad numerus clausus, pero que sé que mi educación ya fue peor que la de mis padres de reválida y exámenes de estado, pero infinitamente mejor que la de  mis hijos de Logse y Ampas, pertrecho mi casa de anaqueles de libros, pipas y tabaco, instrumentos de libertad, y la preparo como república –o reino- independiente y resistente.




miércoles, 19 de marzo de 2014

Lecturas y 57, alarde.

En mi nueva moleskine escribí hoy unos versos
dedicados al sol, a la mar, a la vida
tratando de dejar los malos pensamientos
la oscuridad, la tristeza, la desidia.
He mirado una foto de mis hijas
he pensado en tu mirada y en tu sonrisa
he cantado una canción del poeta
he recordado palabras de mi padre
he leído mis poemas preferidos.
Enumero mis certidumbres
el  contenido de mis sueños
las razones por las que vivo.





martes, 18 de marzo de 2014

Lecturas y 56, gritos silenciosos

No comprendo por qué mi voz no es suficiente
por qué parezco mudo
por qué mis gritos no se oyen
en el silencio de la ciudad.
Por qué lo que siente mi corazón
lo que alumbra mi alma
no ilumina mis versos
se pierde antes de nacer
se agota como agua en el desierto
sin calmar ninguna sed.
Por qué amando, sintiendo, deseando
parezco incapaz
inútil
muerto.


domingo, 16 de marzo de 2014

Lecturas y 55, retrato de A.

Tienes dos hijos
un perro de peluche
y un extraño acento caribeño.
Eso es lo que en realidad sé de ti.
Un trabajo difícil y poco convencional
amantes,  ex maridos,  la piel tatuada
una risa clara y franca
libros que te acompañan
y una mirada hermosa de mar.
Aprensión por las piscinas
obsesión por los zapatos
café con leche sin azúcar y mucha piña.
Un nombre  para ser fría y enigmática
y otro para ser real y viva.
Eso es lo que en realidad sé de ti;
algunos pequeños sueños
que ojalá puedas cumplir.





viernes, 14 de marzo de 2014

Lecturas y 54, el frío norte.

La calle solitaria acompaña mi vigilia
húmeda de madrugada y deseo;
te busco en todos los rostros
te persigo en todos los caminos
te anhelo en todos los cuerpos
que se ofrecen entre susurros y caricias.
Deambulo febril  y ajeno
muerto.
Te has ido
persiguiendo tus sueños
al Norte lejano y enemigo.
Otras manos te recorrerán,
otras bocas te morderán,
otros reirán contigo.
Yo, en la oscuridad de la ciudad
ni sueño, ni deseo, ni vivo.



jueves, 13 de marzo de 2014

Lecturas y 53, voluntas.

Estoy a mitad de la vida
y tan sólo aspiro
a que la muerte, en su venida,
me sorprenda rodeado de libros
sentando una noche de invierno
rodeado de las personas queridas
los recuerdos de los amigos.
Y si ha de ser solo el trance
empuñando la pluma
hasta el último aliento
soñando con la poesía.
No quiero lágrimas
ni flores ni salmos;
una canción del poeta
-Jungleland-
y  mis cenizas en la mar.



lunes, 10 de marzo de 2014

Lecturas y 52, dress dreams.

Hay un retrato escoltando tu lecho
de imágenes lejanas y queridas;
te vistes con cierto recato y sin prisa
a mi lado, transformándote en mujer
después de ser diosa.
He adivinado al fin tu ropa interior –roja, negra, blanca-
en el armario de tu habitación;
hay libros en la mesa
de noches insomnes acompañada
por recuerdos y vacíos
y el café cargado sin azúcar
que terminas tras calzarte tus deportivas.
¿Es esto lo normal tras la pasión,
como si fuéramos otra cosa
que dos perfectos desconocidos?
¿un matrimonio dichoso,
una pareja cómplice
o sólo es la mía una vana ilusión?
He recorrido tu cuerpo
he saboreado tu piel
he sentido tu fuego
y sin embargo, fue al verte
poner los jeans
-yo sentado en la normalidad de la cama-
cuando latió más rápido mi corazón.






jueves, 6 de marzo de 2014

Lecturas y 51, varia-dos

I.
La vida sigue salvaje para los que tienen escasos bagajes, y menos razones.
El pobre sigue empobreciéndose, la chica de la esquina malvendiendo su cuerpo y su esperanza
y el asalariado esclavizado por la nómina mínima.
Yo sigo asido al mástil
del viejo velero
tratando de no naufragar
cuidando su derrotero
guiado solo por las estrellas y la luna.



II.
Acabo mi moleskine y empiezo una nueva
que espera versos preciosos
palabras dignas
voces preclaras.
Tendrá que conformarse con acompañarme
fiel y escudera
en el deambular de mi vida.
Recibiendo ocurrencias que las más de las veces serán solo para ella,
perdidas en sus hojas rayadas y aterciopeladas
leídas sólo por mi o por los herederos que, a mi muerte,
quizá la encuentren.
Y suponiendo que sean capaces de descifrar la extraña caligrafía mía,
el lento y mínimo desgranar de mis pensamientos, mis sueños despiertos
los raros versos, las pequeñas palabras, los ocultos sentimientos.



III.
Me has condenado al silencio y a la ignorancia
ajeno a tus horas de lady in red
poco merecedor de tus cosas
dejado de ti solo en el pensamiento
la memoria y el deseo.
Es ley de vida.
La común historia de cuatro días,
cuatro horas
cuatro lechos.
Eras la mujer soñada vestida de rojo y fuego.
Y en el sueño yo era el hombre que mereces
el hombre que quizá deseas
el hombre que quizá anheles
en la otra vida.


miércoles, 5 de marzo de 2014

Nueva carta de amor muerto.

Una nueva carta de don Nicasio, depositada entre los papeles de su tratamiento. La fecha - enero de mil novecientos setenta y nueve-, corresponde con el momento álgido de su locura, posterior a su  detención, proceso e internamiento. En ella, escritas a lapicero con letra casi incomprensible por los diversos médicos psiquiatras que le trataron, palabras como "delirio", "visiones", "corregir electrochoque", muestran bien a las claras la fase en la que por aquél entonces se encontraba. Perdido en su mundo de fantasía e irrealidad, y soñando con su victima, enterrada ya años antes en el viejo cementerio que mira al mar, bajo el castaño que ella misma pidió en su testamento, como si fuera más real que nunca.


"Señora,

Hace tiempo que no empuño la pluma para hacerle llegar las impresiones, las mínimas palabras que esconden o muestran –según el caso- los grandes sentires míos, el pálpito de mi vida, la razón de mi existencia.

No sé si el no hacerlo en tiempo es motivo de disculpa, y por eso no se las pido –aunque ello provoque en usted enfado o repulsión-, aún reconociendo que el silencio ha sido provocado voluntariamente por mí. Al menos en parte. Voluntariamente por dejar pasar los días, y hasta los meses, sin decirle sin ruborizarme que no hay día, ni minuto, ni siquiera instante, que no piense en usted, la vea por todos los rincones de mi vida, la imagine en todos los acontecimientos de mi existencia. A mi lado.

Y también el silencio es culpa mía,  sin dolo ni voluntad, provocado por mi incapacidad para hacerle comprender, negro sobre blanco, cual es la dimensión exacta de mi sentimiento, la profundidad de la transformación que su persona opera en la mía, la buenaventura que es pensarme en usted. Como sabe, emborrono todos los días las páginas en blanco, con esa letra mía difusa y poco caligráfica, de un azul intenso en su honor, pero las más de las veces esos folios a medio componer, esas letras amputadas, esos versos intentados, acaban en el cubo de la basura, o en el fuego de la chimenea de la sala de los enfermeros, por no ser merecedores de cantarla, ni ser dignos de ser inspiración suya. Pero lo intento; siempre. Con su mirada y su sonrisa como faro, como musa, como lejana inspiración.

Le habrán llegado quizá, o habrá leído  mis escritos, los versos soñados, la notas de la vieja libreta. Quería de nuevo escribir una carta mía,  un desahogo como aquellos que empezaron a salir de mi boca y de mi mano cuando ya no podía soportar las noches insomnes, compartiendo lecho con la vieja soledad, coqueteando con los anhelados sueños, las ideas suicidas, los versos rotos…una carta muy mía en fin.

Pero compruebo con gozo que las palabras ya no son tan negras, los pensamientos tan funestos, los sentires tan ahogados, los orgasmos tan solitarios…soy en usted un hombre nuevo.

Y sigo viviendo en su abrazo y en su beso, pues sólo es esos momentos se calma mi alma atormentada, y mi boca pierde el regusto amargo de la sangre, la desidia, la desesperanza; a su lado, operada la transformación mágica de mi vida y mi persona, sigo creyendo en mi, en el mar y en el amor.

Ese que pese a mi silencio y mi incapacidad,  le sigo profesando como el primer día.

Suyo.

Nicasio Pelades. 
Hospital Psiquiátrico Provincial de Alicante"