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Mostrando entradas de mayo, 2014

Escena

Días de primavera al lado del mar. Las paredes fulgen al sol y la quietud se apodera de calles que dormitan, hijas predilectas de la latitud y la historia. Huele a jazmín y al yodo del viejo mar, y en las ventanas entreabiertas, las persianas, de madera verde, o azul, o blanca, se mecen por la brisa suave. Es hora de siesta en el pequeño rincón levantino. Las olas mueren suaves en la arena de las playas, las gaviotas graznan con desgana en los acantilados al cobijo del sol, y en el viejo Casino Primitivo los mayores cantan los tantos y los puntos entre humo de cigarro negro, copas de anís y café aún más negro. Nadie presta atención al viejo televisor  que desgrana noticias lejanas,  imposibles, de otra realidad, de otro mundo. El cielo es tan azul y limpio que la única nube que lo adorna parece pintada, algodón etéreo, blanco nuclear y quieto. Y la luz. Que inunda el espacio, haciendo nítidas, casi irreales, las casas, las calles, la vieja iglesia, la fuente de la plaza en la que suena el agua mora y apetec…

Lecturas y 70, tandem confessio

Como el poeta confieso que he vivido y muerto en abrazos, risas y llantos; viví en los brazos amados en las noches interminables en las viejas habitaciones de amantes, versos y orgasmos. Reí al lado de amigos, en los juegos de los hijos y hermanos; y lloré en la muerte de los padres, ideales y sueños. Mi vida ha sido -y mil que tuviera- llorar, reír, amar,
leer, mal escribir, soñar.



Lecturas y 68, navegando

El viento golpea con fuerza las velas henchidas del  velero; navego en el temporal de mi vida sin más faro que la luz de tus ojos. Parpadeas y me pierdo y naufrago y sucumbo a la oscuridad. Sigo esperando asido al mástil con el rostro al viento y al mar atado a los cabos en el otoño de mi deambular.


Lecturas y 67, segunda noche.

Tendido en la cama de la habitación entre botellas vacías y versos prohibidos transito la noche. El reloj parpadea la madrugada y hace frío pese a las sábanas mojadas de sudor y lágrimas. He empapelado las paredes con estrofas imposibles y arrítmicas altares profanos a los que rezo. La vieja amiga está de nuevo rumiando en el rincón de la ignominia. No tengo miedo. Estoy en paz de conciencia y tengo cuchillas afiladas la voluntad de hierro y  la vida vacía. Nada puede arrebatarme todo lo perdí en tu partida.


Novisima carta de amor muerto, o de la justificación del suicidio.

Señora
Recibo sus últimas noticias como tormenta en el desierto, inesperada y violenta, pero predecible por las señales previas y quizá merecida, en todo caso necesaria. Es de justicia –y alegría- que siga su vida; alumbrando nuevos despertares con su belleza  y la luz de esos ojos de mar que trajo usted de tan lejos. Yo, pese a soñarla, no tuve esa dicha de amanecida; tan sólo momentos vespertinos,  instantes robados a su vida y a la mía, paréntesis entres dos existencias que se tocaron en la intersección cuasi cósmica e irreal de nuestro encuentro.
Se despide usted con esa mezcla de elegancia y desdén que la hace más centroeuropea que latina, y que yo tanto alabé,  pues la ofrece a usted única, tan propia para el enamoramiento ajeno, tan irresistible para mentes imaginativas, para deseos por concluir.
Márchose usted al norte, en pos de sus sueños y huyendo de los míos, buscando quién la mereciera. Y dejando atrás un recuerdo de risas claras y bellas, alguna lágrima, algunos versos, es…

Lecturas y 66, noche.

En la oscuridad de la noche y del deseo azul palpita mi corazón y mi alma atormento mis pensamientos engaño los sueños húmedos febriles deseos y silencios. Tengo rosas rojas en la almohada manchas de carmín y lágrimas y navajas afiladas en las noches vacías de ti. Y hace un frío de sepulcro en la vieja habitación donde nuestro sudorosos cuerpos se amaron y transito tembloroso la distancia que media del suicidio a la amanecida.




Lecturas y 65, orilla.

El mar diluye mis pensamientos ahuyenta mis temores, calma mis desdichas. Vuelvo a él, juegos de la infancia adolescencia de los primeros deseos como faro de mi derrotero eterno retorno de sus olas que incansables componen la banda sonora de mi sueño. Viejo mar de mis héroes leyenda viva que acompaña mis sentires a sus pies simplemente soy en sus brazos simplemente siento. Días de sol mirando la mar dos amantes insatisfechos, él y yo.