Entradas

Mostrando entradas de noviembre, 2014

Piel

Grita la noche invernal en el borde de la ciudad donde se confunde con el mar y el olvido me asomo a la inmensidad negra, escucho las gentes muertas, siento el frío de los sepulcros, la sangre espesa la guadaña.
Las calles solitarias, sucias, abandonadas el paseo del santo lleno de bañista suicidas y el viejo mar inclemente y burlón sepultura de sueños, suena a réquiems y misa de difuntos.
Todo es desolación en la noche en que persigo tu piel blanca tatuada mutada en terreno ignoto, ajeno a la que dedico estos versos negros el recuerdo insomne, el solitario orgasmo.

Camino

Recorro las calles en el frío del  recuerdo pausado camino sin meta ni destino asfalto, viento, soledad y sino lento deambular en pasado e invierno.
El palpitar de la ciudad acompaña mi vida vacía que espera la luz y la mar.
Transito las calles como la vida en paralelo universo, 
eterna dimensión mía,
sueños,miradas y versos.






Mínimas escenas y 4

Otra tarde en mi bar de todas las esquinas.
Compartiendo frío y café con los escasos parroquianos; afuera el viento arrecia, y la lluvia cae en minúsculas gotas, como llorando sin querer.
La niña a mi lado merienda y ríe y descubre sus pequeñas cosas, en un despertar a la vida en el que todo es nuevo y bueno y azul. La miro y sonríe, con la pureza inmaculada de sus pocos años, acompañándome en otra tarde gris y monótona, en el día a día de la ciudad. Habla rápido, atropelladamente, y sé por ello que está contenta y feliz, y me cuenta sus aventuras del colegio, los juegos con su hermana, las ocurrencias de los compañeros, la curiosidad de las primeras lecturas…

Lento transcurrir de la vida, esa con la que procuro congraciarme en el humo, en el verso, en la dulce sonrisa de mis hijas.



Recuerdo

El océano separará la mirada marina el temblor de mis manos. Quizá el olvido se imponga merecido; mutado recuerdo irreal de ajenas habitaciones donde, un instante detenido, dos cuerpos fueron uno dos almas, gemelas y dos corazones palpitaron al son.

Sensación y 2

El frío llegó imprevisto como silente asesino; la monotonía se ha instalado a este lado del cristal donde pertrecho el invierno de humo y versos. La tarde imprecisa el juego de las pequeñas cosas la quietud acompañan mi soledad al mirar, allá, el ritmo de la ciudad.


Sensación

Otra vez el invierno otra vez la oscuridad otra vez viviendo en sueño otra vez la soledad. Tras la ventana el árbol desnudo el nido vacío el frío. Miro la habitación; me resulta ajena sin tu ropa interior tendida tu olor en el colchón el recitar de nuestros versos el eco de tu risa y el calor de tu cuerpo.





Rubor

La luz inunda tu mirada de mar y esperanza como si despertar a la vida sólo posible fuera en tu mirar. Sonríes al contacto de mis manos y el color desborda tu rostro y el temblor acompaña tu sentir los suspiros tu boca. Y eres niña, y eres loca y eres hembra, y eres todas.