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Mostrando entradas de marzo, 2015

Resistencia

Cuando la oscuridad me atormente en las noches de vejez y soledad recordaré la luz de tu mirar y resistiré.
Cuando la nieve tiña de blanco mi vida empolvándola de frío y ausencia evocaré el calor de tu sonrisa y resistiré.
Cuando la lluvia cale mi corazón electrocutando mi palpitar pensaré en tu alegría calma y resistiré.
Resistiré en todos los momentos en la noche y el día resistiré soldado empuñando tu pendón en el verso y en la cama resistiré.
Como condenado en el corredor naufrago en la isla como triste poeta ante el blanco folio resistiré.


Minimas escenas y 6

A mi lado, inundando el bar de todas nuestras esquinas de risas, voces  y bromas, un grupo de cincuentañeras, alguna sexagenaria, de buen ver y, supongo, mejor palpar, toma café  y menta-poleo en comunión y asamblea.
Visten ropas deportivas, de colores imposibles, ciñendo cuerpos hermosos –cuarta acepción coloquial- en carnal homenaje a Botero o Rubens, despojadas de vergüenza; calzan zapatillas de deporte de diseños postmodernos, llamativas en líneas y coloridos. Un grupo de jóvenes o adolescentesno vestiría más acorde al siglo y a la moda.
Los aparatos celulares humean de mensajes, llamadas, intercambios varios.
Descansan después del paseo, o del joggingor runnig, y comentan risueñas y alegres las ocurrencias del nieto, de la vecina, la última noticia de la televisión, el postrer adonis al que llevarían a la cama –con cierto sonrojo o sin él, dependiendo de las pulsaciones aún no relajadas-, preparando encuentros, actividades, quehaceres…
Tomo mi café y sonrío.
Brindo en silencio p…

Hogar

Centímetro a centímetro
recorro
y lamo
la distancia entre mi hogar
y el tuyo.
Suave redondez preñada
de misterio y de dicha,
arqueada a mi tacto
y a mi lengua;
palpitante, salada, húmeda
de la mar parida
y en la historia soñada
cual fruta prohibida.
¡Oh vientre deseado
Oh vientre amado
Oh vientre soñado,
en ti derramo mi hombría
en ti pierdo la vida
en ti descanso mi porfía
en ti rezo hasta el amén
noche y día!







Lugar

I.
Los momentos a tu lado no volverán. Lo sé. La vida en ellos fue mi única realidad; las curvas de tu cuerpo el sabor de tu piel la vieja habitación,
tu lágrima y tu risa. Allí quedé. Llámame insensato, enajenado. ¿Qué me importan los apelativos? ¿Qué necesidad de verdad? Nada. Allí quedé.
II.
La noche llega pronto; la mar es gris y plomo. Te veo en brazos de otros me ahogo en la negrura y la profundidad. Errante y pequeño soy en la noche y la mar.







Pena

Ha muerto el jefe de la Banda. El gran González Ledesma.

Descanse en paz. Leeremos de nuevo sus grandes novelas. Literatura de la negra, negrisima. De la buena. Y beberemos un carajillo por Méndez, que se nos queda huérfano.


http://www.elmundo.es/cultura/2015/03/02/54f41814268e3e202b8b456c.html