miércoles, 14 de febrero de 2018

Invierno.3


Miro la mar
y espero.

Y la espera en la mar
es eterna, sufrida
tuya.

Esperando mirando la mar
ola tras ola tras ola
en la inmensidad de la mar
y la soledad.

Espero
y miro la mar.





martes, 30 de enero de 2018

Invierno. 2

Al fin la lluvia
moja las calles
de la ciudad marina
calmando 
la sed
y la rogativa.
Lluvia bienhechora
deseada
bienvenida
persiste noche, persiste día
en los cuerpos
en las avenidas.



miércoles, 24 de enero de 2018

Invierno. Mar

Invierno
contradicción de sol
día tras día
de la ciudad marina.

La mar
espejo de mi rostro
antiguo y roto
restaña las heridas
con fidelidad
de amante prendida.









viernes, 1 de septiembre de 2017

Abandono



                       

Se me ha paralizado la conciencia.
Se me han roto las armas defensivas.
         Luis Alberto de Cuenca, La muerte enamorada.





Inaccesible ya tu cuerpo
como naufrago que soy
en el mar viejo.
Borroso tu contorno como bruma
en la mañana
y tu voz extraña
canto ahogado de sirena.

Tus palabras y tus lágrimas
sin olvido posible
y tus pupilas marinas
alumbrando aún mis madrugadas.

Y quise ir
acompañarte
vivir en ti
hacer más que soñarte.
Pero sólo fui
un mortal cobarde
ni siquiera un mínimo poeta
que no consigue sin más olvidarte.




Este poema ha ganado el primer premio del V concurso Declara-te, del Ayuntamiento de Mazarrón http://www.mazarron.es/es/ayuntamiento/noticias/JUANA-MARIA-CALLE-Y-ENRIQUE-TARRAGA-GANAN-EL-PRIMER-PREMIO-DEL-CONCURSO-DE-POESIA-DECLARA-TE/




martes, 29 de agosto de 2017

Propuesta/borrador para una nota enviando flores

Señora…

La sigo añorando. ¡Mucho!

Y la pienso. ¡Constantemente!

Y me maldigo, por mi actitud, y, ¡Dios mío!, por mis palabras y aún mis silencios. Esos que creía inalterables y suyos.

Lo siento. Mucho. Siempre. Ciertamente.  Espero que me recuerde,  y pueda perdonarme. Aún con tiempo. Todo el del mundo.

Porque la supongo enfadada. Y lejana. Y ausente.

Pero yo la quiero alegre, dichosa, feliz.

En la lejanía, cercana. En la ausencia, mía. Y en el silencio, preñada de voces, rimas, flores y versos.

¡Señora, señora mía, vida mía…!

…sigo. 

En usted, por usted, con usted.


Si tiene a bien acogerme.






martes, 24 de enero de 2017

Fin.

Estas son, o debieran ser, las palabras más tristes que escribo.

O que escribo desde que estas páginas, las elucubraciones que por aquí circulan, los versos o así que asoman por las ventanas del sitio, las reflexiones que pretendían serlo, las imágenes imaginadas, los momentos soñados vieron la luz hace ya tiempo, muchos meses y algunos años. Y sin embargo, no tengo pena, ni dolor. Solo un regusto amargo, de final.

No es fácil matar a un amigo, dejar morir a un hijo.

Las palabras que aquí se depositaban, después de ser escritas negro sobre blanco, en tinta azul y con la vieja Parker 21, ya saben, en las moleskines que me acompañan los días y las jornadas, nacieron como válvula de escape, como divertimento agradable, no en búsqueda de lectores, que fueron y son escasos e imperceptibles; una distracción que pasó del papel al mundo cibernético animado por conversaciones con amigos, el ego quizá hinchado de esperar alguna aprobación, la sorpresa de alguna lectura, la visita de gente desconocida a la que gustasen las escasas letras mías, o las aprobaran, o al menos las leyeran y miraran con cierta conmiseración. 

Pero en todo caso, como expresión de sentimientos, reflexiones, añoranzas y opiniones propias, producto de la imaginación mía y de ese trasunto que al final casi ocupaba todo el espacio disponible y al que intitulé de Gaviero; mostrando sus sentires, sus esperanzas, sus divagaciones. O armando las piezas de la novela que anda en la cabeza y desperdigada por los cuadernos, agendas, folios; y que ya no verá la luz.
Dijo el gran Bukoswki que el que se atrevía a escribir alguna línea, era responsable de lo que decía, no de lo que entendieran los lectores. Y que todo el que escribe no puede estar en paz. He comprobado ambas cosas; tergiversadas a menudo mis letras, descontextualizadas, interpretadas de forma distinta a su verdadera intención y motivación, algunas me han provocado doble dolor: el que nació de parirlas, y el que nace de su interpretación.

Y por supuesto, siempre entendiendo que mis escritos son sólo eso, escritos míos mínimos, sin valor alguno –literario por supuesto-, versos la mitad de las veces amputados, terribles, - en todas las acepciones-, menores, pequeños. Reflejo de mi imaginación, alimentada con lecturas, sueños, experiencias vitales, vida en fin;  vivida o imaginada.

Hace ya mucho tiempo que tengo la certeza que no seré nunca un buen ayuntador de letras. Ni siquiera me atrevo a escribir escritor o poeta. 

Pero tenía la esperanza que, alguna vez, un verso, una frase, una imagen, justificara los esfuerzos, la dedicación, la esperanza con que eran escritas y la ilusión con que eran compartidas al mundo, aun en silencio. Falto de inspiración las más de las veces, no logré nunca acercarme a esa meta.

No creo haberlo conseguido ninguna vez. Seguiré insistiendo, pero en la soledad de los cuadernos y la vieja moleskine. La incapacidad, la mediocridad, la falta de talento, la inseguridad, mejor no compartirla, no exponerla, no proclamarla. Basta.  Y los escritos míos, queden pues como tales. Míos.
Hoy pongo fin a esta ventana en la que me asomé al mundo, sin otra esperanza que el mundo tuviera a bien entrar en mí.

Es triste matar a un amigo, dejar morir a un hijo. Sea.





jueves, 19 de enero de 2017

Buscándote

Recuerdo un viejo televisor en la pared
los cuerpos desnudos, una botella de agua
y tu mirada.
Recorrí buscando el consuelo las oscuras calles
paseando
hasta tu cama;
temblando
rocé tu piel y besé tu boca
como soñé hacerlo a una diosa
y te convertí, de inmediato,
en mi idolatrado templo,  mi febril alma.
Y hoy
buscándote en las oscuras calles, las viejas camas,  
los furtivos besos,
no te encuentro más que en sueños, apenas nada.






Invierno.3

Miro la mar y espero. Y la espera en la mar es eterna, sufrida tuya. Esperando mirando la mar ola tras ola tras ola en l...