Entradas

Mostrando entradas de octubre, 2012

Los tres aros

Anduve los días pasados por el norte cantábrico español. Visité los pueblos marineros –Laredo, Santoña, San Vicente…- que se asoman tranquilos al indómito mar, al que miran desafiantes con sus elegantes paseos marítimos, sus antiguos puertos pesqueros, sus viejas callejas, con el olor penetrante a sal y a pescado, donde las afanosas manos de las mujeres cosen las redes que serán instrumento para el sustento de las familias en la lucha diaria contra el elemento y el precio de las lonjas.
Sus nombres rememoran hazañas pasadas en la pesca de la ballena, en los caladeros fríos del Norte, vientos duros y mares encrespadas, en la boga perdida de las antiguas traineras, sustituidas hoy por satélites, barcos factoría y globalización.
Pero con sorpresa y admiración, me tropecé también con muchos hombres –jóvenes aún, curtidos por la sal, el viento y la inclemencia- que lucían los tres aros en la oreja. Si la costumbre no fuera, como digo, acompañada por la mirada dura  y firme, las manos con…