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Mostrando entradas de febrero, 2015

Navegando

La gaviota, quieta, colgada del cielo es lo único vivo entre mi cofia y el horizonte. He sucumbido a los piratas ron, ron, ron quince hombres en el cofre del muerto y una botella de ron… He pedido ser arrojado a la mar envuelto en tu pañuelo multicolor pero me pasaron por la quilla pasto de tiburón. El mar, uno cualquiera, es mi vida, el viejo velero, roto, astillado, el féretro en el que navego. El dolor y la quieta gaviota mis únicos compañeros.
Soy errante en un mar cualquiera.



Politica

El humo de la ciudad crece envuelve todo como mortaja blanca las calles, los parques, las gentes. En algún lugar hay un incendio rojo devorándolo todo como bomba nuclear. Todos somos espectros blanquísimos  y muertos pese a las risas, las cópulas, las transacciones; muertos en vida perdida humanidad. ¿Dónde el hombre? ¿Dónde el Dios?

Simplismos

La tarde es imprecisa en el rincón de la ciudad; sueño con oír de nuevo tu risa donde sólo hay oscuridad. Este es un poema escrito con prisa vergonzante; su rima obscenidad. Pero sin musa, sin sueño, sin vida sólo hago versos infantiles, y digo verdad.