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Mostrando entradas de noviembre, 2008

Un poema

A mi hija, porque tuve padre.



Tu recuerdo ya no me deja vivir

hace mucho tiempo que nos dejaste,

pero la tristeza de los días sin ti

me embriaga y me conduce al desastre.



No entiendo porqué tuviste que marchar

dejandonos tan sólos y tan fríos

habiendo tantos caminos por andar.

¿no ves que sin ti estamos perdidos?



Padre, te quiero recordar

en la penumbra escondido

lanzando besos a mamá.

En el día encendido

de mil soles para alumbrar

aquellos juegos conmigo.

Y en la noche para esperar

de tus labios desprendido

un cuento que me haga soñar.




HERMANAS, Josefina Aldecoa.

Imagen
Brevenovelita -tan solo escasas doscientas veinticinco páginas-, que no sólo merece dicho calificativo por su extensión sino también por el resultado conseguido, a falta de saber cuál fue la pretensión de la autora al ofrecernos este retrato, un poco ñoño, cursi y plano, de dos hermanas de la alta sociedad española de mitad del siglo pasado, y su deambular por sentimientos y vivencias, y que sólo al final, con una no del todo sorprendente conclusión, nos reconcilia algo, pero escasamente, con su lectura.

Isabel y Ana son dos hermanas, separadas por escasos años, de la alta sociedad de una ciudad del norte de España. De padre inglés y madre española, son educadas sin más objetivo que convertirlas en un buen partido para un matrimonio de conveniencia, que perpetue las situación preponderante de su familia en la vida de la sociedad provinciana en la que se mueven, en un comienzo, los personajes de su familia. Tan sólo el distinto carácter de una y otra, y su distinta y radical visión del…

Otro estado de ánimo.

Tengo miedo que llegue el alba
porque sólo soy lo que soy en sueños
en la larga noche desvelada,
y no en el día al que siento muerto.

Tengo miedo que llegue el alba,
en la mañana ni soy ni siento.
¡Dejadme al menos buscar mi alma
en aquel mi mundo imperfecto!.

Tragedia

Salió a la plaza
y miro el tendido.
¡Madre mía, qué miedo
tenía el chiquillo!.

Santiguadores brazos
el capote cogido,
suertes murmuradas
y el paseíllo.

Hombres áureos,
albero amarillo;
toreo de salón
espera enemigo.

Clarines y timbales
turban los sentidos,
oscuros chiqueros
muge el astifino.

Muerte cuadrúpeda
saludo sobrecogido;
verdad colosal, negra
y allá un suspiro.

Hercúleo duelo,
toreo ceñido;
verónicas gallardas,
pases esculpidos.

Bestia coronada
de puñales conocidos;
fiera la mirada
busca muerte y frío.

¡Qué baile torero!,
olés en el tendido,
grácil movimiento
¡pero no mira el niño!.

Capote de mariposa
engaño taurino;
ya el animal de muerte
te busca con sentido.


Testuz de pelo y sangre,
vida en un suspiro,
negro y rojo ya quiere
tu vida el enemigo.

¿Por qué miras ahora
la tragedia niño?

En la arena yace
tu padre chiquillo
y sobre él, los cuernos
de guadaña, mugidos
infinitos.

¿Por qué miras ahora
la tragedia niño?.
Si no quisiste mirar
la gloria del camino.

Cosas que pasan -in animus iocandi-

Ando estos días un tanto apesadumbrado. Esta conciencia mía me acaba de pasar factura. Y lo malo es que siempre lo hace a destiempo.

He recordado -algunas cosas no debieran serlo nunca; y otras no debieran dejar de serlo-, que hace unos años, siendo yo más mozo que ahora, con más pelo, más arrogancia y más sensatez -lo cual no dice mucho de mí hoy, pero ¡ qué le vamos a hacer!- ligué a una murcianica estando de vacaciones en la playa. Y ahora, repasando las leyes punitivas españolas, o sea el Código Penal, Edición Tecnos, he caído en la cuenta que tal vez fui, o soy, porque el delito no prescribe todavía, un vulgar delincuente.
Vamos a ver. Según el artículo cuatrocientos treinta y seis, aplicable al momento del hecho en cuestión "será castigado con la pena de multa de 100.000 a 1.000.000 de pesetas quien cometiere agresiones sexuales -sin acceso carnal, esto es, sin coito vaginal, anal o bucal, que de esta manera tan esclarecedora e ilustradora, describían nuestras leyes penales t…

Celos -in animus iocandi-

Una de las causas más importantes, sino la primera, de las desavenencias, disputas, peleas y aun rupturas de parejas -y aquí se incluyen únicamente como parejas las que Dios manda y el Código Civil exponía, esto es, las monógamas y heterosexuales, qué le vamos a hacer-,son los celos, bien motivados o consecuencia de la infidelidad o bien no motivados o consecuencia de la gilipollez. Parece claro que a uno le debe enojar y casi cabrear teniendo siempre cuidado con no parecerlo y justificar así la cornamenta, ver a su pareja de la mano de otra -esta expresión es claramente eufemística- y si ha sido capaz de reprimir el primer impulso asesino, lo aconsejable es actuar razonadamente y tratar de no dramatizar ni agudizar la situación, ya de por sí dramática y peliaguda, aunque lo agudo no sean los pelos precisamente. Porque si no se corre el riesgo evidente de no reaccionar adecuadamente, una veces por exceso y otras por defecto, e incluso suponiendo que se reaccione adecuadamente no hay q…

Algunos poemas físicos e insomnes.

Mujer perfecta
corto el pelo
breve el pecho
y nalga prieta.

Mujer hermosa
luz en los ojos
y no otra cosa.


Mujer dichosa
corazón lleno
noches gozosas.


Si con vos, daños caña
y sin vos, qué patraña,
¡mujeres, cuán extrañas!.


2. Soñaré contigo todas las noches
y viviré con tu feliz recuerdo,
aunque sean despiertas e insomnes
que si no, ¡Dios mio!, acaso muero.

Esperaré soñandome a tu lado;
la locura me vence por momentos
noches de vigilia, los soñolientos
días; pero siempre esperanzado.

Recordaré tu imagen dentro de mí
imaginaré juntados los cuerpos
enlazadas las almas sin ardid,
amándonos vencedores del sueño.


3.Amor de cristal y noche
insomne, desgarrado
amor sincero sin reproche
¡yo, tu fugaz amado!.


4.Que hermosa es la noche
que en tí se hace mañana
y balancea en mi alma
sonrisas sin reproche.


¿Por qué el trinar del alba
rompió el encanto?. Sueño
aún tus rizos amada
perdiendome en tu fuego.

¡Qué colores los del alba
reflejos de tu cara!.
¡Acabar la noche en tí,
esperando concebir!.



5.Si yo te quiero
a quien importa.
Tan sólo …

Gambeteando.

Tener un hijo, plantar un árbol y escribir un libro.
Trilogía a la que debe tender, según muchos, la vida de un hombre. No está mal, aunque siempre preferí la enseñanza del maestro Ulpiano de vivir honradamente, no hacer daño a nadie y dar a cada cual su derecho; lo que ocurre es que esto del derecho siempre fue más complicado, a pesar de lo de iura novit curia, pero ni aún así; lo de no hacer daño a nadie exige cotas de resignación, paciencia y racionalidad poco usuales. Y la honradez hoy es no ya escasa, si no hasta excepcional, y en la vida pública qué decir. Desechando la idea de traer más bambinos al mundo, pese a la inversión de la pirámide poblacional y el índice de natalidad por los suelos, más por una actitud puramente egoísta que vital, lo siento, confieso que poco me queda y a que no sea llenar hojas y que alguien las publique. Porque lo de plantar ya lo hice en mis tiempos mozos: recuerdo que siendo aspirante a bachiller, una profesora de Biología, doña Menchu, para sofocar …

Un estado de ánimo.

Dice el tango que siempre se vuelve al primer amor. Y tengo para mí que es cierto. Cierto y cruel, pues aún hoy siento las punzadas del corazón cuando su recuerdo llega a mí. Empeñé mi esfuerzo e inteligencia en el olvido; pero erré en las artes, pues el amor es poco dado a subterfugios y no admite sustituto; y convivir con él sabiendo que la lucha acabó es descorazonador, inhumano. Ahora, un simple gesto, un perfume, un movimiento, es tortura que evoca su existencia y recuerda mi soledad, su ausencia y mi derrota. Ni el desenfreno, ni las otras, ni el encierro ni el que todo lo cura que dicen es tiempo, han podido apartar de mí su imagen, su deseo y la añoranza de aquellos momentos. ¡Cuán insensato se puede llegar a ser dejando pasar la felicidad a tu lado!. ¡Qué difícil dejar de sentirse invencible cuando se tienen veinte años!. ¡Qué imbécil el veinteañero que se siente invencible!. Sólo una solución antes de la locura: vivir con el alma aferrada a un dulce recuerdo.

¡ Qué gran certidum…

Dos poemas de amor.

Para Illona Azul

I

Gozar quiero todo tu néctar, junco de espumas coronado,
romper las cintas de tu meta
perfil romano cincelado.

Espiga ya recolectada
quisiera ser yo tu artesano
beberte las fuentes amadas
sediento de frutos rosados.

En la mañana te recuerdo
mecida de blancas y azules
etéreos dibujos soñados.

Trinar de alba que ha muerto
jadeantes sonrisas que acuden
de mis amores preñados.




II

A tus ojos las lágrimas acuden
en el instante de dicha suprema
mientras tu cuerpo y mi cuerpo se funden
en mil noches de amor y sementera.

Acude también el mar a los recuerdos
en el acumulo dolor de siglos
mientras te abren a gritos los sueños
frutos de nuestro amor y cobijo.


Hermosa amiga, esposa y amante
reclama tus blancas carnes mi esencia
quiero amarte en todos los instantes
llamando la vida con tu presencia.


Poemas noctámbulos y demás.

¡Noche insomne , desvelada ,me hurtáis la vida y el alma!

En la noche, un aullido;
sueño terrorífico
o el celo a venido.

¡Malditas paredes como de papel,
el coito y la risa, la gresca y el llanto,
óyese todo como a través de él!


2.Lejos de ti me muero
fuera de ti no vivo.
¿por qué? No sé, ni quiero.
¿acaso yo te olvido?

Fui a tí; quedé allí
Volvime y me cansé
de vivir. ¡Cómo sentí
y a tu lado amé!.

Hacia tí volver quiero
pero ni lo que escribo
sé. Lejos de ti ni pienso
ni siento, ni respiro.


3. Sólo quiero
la vida normal;
nada espero
vivir sin llorar.

A nada aspiro;
tal vez pensar
que tras el camino
nos espera la mar.

Deseo amigos y paz
palabras y silencio
y ninguna cosa más.

Amigos que guarden silencio
en la muerte de este mortal
y de palabras el recuerdo
llenen con felices aires de paz.

¡No pretendo más
que hallarnos en la mar!


4.Voy a emborrachar el alma
de imagenes solo tuyas
noches turbias y malsanas
y recuerdos como puyas.

Te has ido pero te quedas
acompañando mi angustia.
Ríos secos y de piedra
veo; y las flores mustias…

Breve autobiografia -de un día-.

Vine a la luz en Albacete, llano, vid y navaja.
No recuerdo nada de aquello, pero supongo que eso nos pasa a todos, es decir, que los recuerdos de nuestra primera existencia son recuerdos de otros y no propios, que nos trasmiten y que con el tiempo hacemos nuestros. Lo contrario y excepcional supondría una memoria elefantina y descomunal, y esas proezas son raras o inverosímiles. Además poco recuerdo puede tenerse pues lo normal es ir de la cama a la teta y de la teta a la cama, pasando por el pañal que en aquellos tiempos no sería desechable y absorbente y demás. Por desgracia para las nuevas generaciones, la sana costumbre de las amas de cría está en desuso, pero no hay duda que donde esté una buena mujer con ubres hechas a la crianza de querubines, lo de potitos, leches pasteurizadas y otros inventos es sucedáneo pobre e insípido y poco sugestivo; pero esto de la modernidad ya se sabe que tiende a la deshumanización, pues antes las crías ya tendían a asegurarse la tajada y había una …

La ruptura

Aquel triste otoño en el que las nieves hicieron su aparición, y los hombres, y las mujeres y los niños y también los viejos temblaron largo tiempo. Así comenzó la época de los infernales tiempos y de las sangrientas horas que precedieron a la llegada de aquel a quien todos adorarían. Y luego, pero antes, se hizo la noche eterna. Y tu no venias conmigo. Pero yo seguí por la senda que me condujo al conocimiento de la extraña historia que en un inicio todo aquello me pareció. Y tras la noche eterna, el día resplandeciente y la vida alegre; pero eso fue al final, cuando todos -que eran pocos -, exhaustos, comprendieron que podía ser de nuevo el inicio...

Calle Rambla-Plaza Santa Eulalia

Calle Rambla y Plaza Santa Eulalia. Cinco, seis años. Veinticinco asignaturas, una carrera. Casi una vida, y mil anécdotas...


Día y noche. Universidad y tascas. Estudio y diversión. Calle Rambla y Plaza de Santa Eulalia. Un día lejano, el inicio. Ilusión y ganas, tantas veces perdidas y tantas otras recuperadas. Risas y lágrimas. El primer amor, tal vez. La primera amistad, seguro. Días de libros y códigos. Noches de vino y habas. La primera borrachera y el primer sueño. Calle Rambla y Plaza de Santa Eulalia. El primer suspenso y el primer aprobado. La ilusión y el orgullo al llamar a casa. Tus primeros años de juventud. Recuerdas...

Facultad de Derecho; café Bar Azarbe; la tienda de Juan; El Cuervo Tasca; el cine Rex; el comedor universitario. Recuerdas...Don Jesús Burillo; Landrove; Mansú; Juan y Fina; Lola y el malaspulgas de su marido; Cayetano, ¡Lucía!. El primer amor, tal vez. El primer amigo, seguro.

El día que vino tu padre a ver tu examen de Romano. Tu primer sobresaliente. Su i…

Una noche

Hay noches en las que uno no debiera salir de casa. O salir para no volver; o sea, para volver cuando la noche haya pasado y nos descubra todo su misterio y toda su intensidad. Lo demás en una pérdida de tiempo, de energía y para colmo de dinero. Porque vamos a ver, o se sale con todas las consecuencias -y uno que es soltero considera que esas consecuencias deben ser más bien efectos -, o se sale a verlas venir, a perder el tiempo y a volver a casa derrotado y cabreado. Y como esto ultimo es lo que hacemos los españoles más a menudo, creo que habrá que convenir que o no se sale o se hace a destajo sin pensar en volver que el tiempo apremia y como si estuvieras en Castilla en época de siega, cuanto menos, mejor. Que salgan un ratito los papás y las mamás o los que todavía preguntan la hora de volver está bien; pero que lo hagan quienes están en edad de merecer, y mereciéndolo, es el colmo, y uno no comprende ni soporta a los indocumentados y fantasmones que por el día dicen ser más val…

Perdida toda esperanza...

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, pero a mí esto me parece una estupidez, pues si se ha perdido ya todo, de nada o poco sirve tener esperanza, y por otro lado, ¿de qué sirve que sea lo último que se pierda?
La esperanza se ha de tener cuando se tiene algo con lo que luchar, y ni siquiera cuando se tiene algo por lo que luchar, pues tampoco sirve de nada tenerpor lo que luchar si no se tiene con que hacerlo. Así pues, es aquella un buen complemento -positivo, eso si, y hasta imprescindible en muchos casos-, pero es eso, un complemento, porque lo necesario es tener con lo que luchar, con lo que combatir en esta vida -inhumanizada y cruel, desasosegara y sobredimensionada - que nos tocó vivir.
Desde que uno anda un poco pesimista y apesadumbrado, incluso un poco ateizado -con perdón de la parroquia, beaterio y demás -, sin mucha esperanza en un futuro no muy lejano y sin dar crédito a ciertas actuaciones y situaciones -injustas en el más profundo y hondo sentido que hoy pu…

Así somos.

Contemplalos y vomita. Que tus tripas e intestinos y vísceras reaccionen ante su vista. Contemplalos y avergüenzate; de ti y de mí, de nosotros todos. Contemplalos y odia. A ti, a mí, a todos nosotros. Eso es lo que somos, dejadez y vergüenza. Eso es lo que nos espera, dejadez y vergüenza. Contemplalos y estremecete, ¡ qué vida al final de los dias!, ¡ qué días al final de la vida!. Contemplalos y llora; como lloran ellos, como lloramos todos a través de ellos; como deberíamos llorar por ellos. Contemplalos y luego, si reunes las fuerzas y la valentía necesarias, mirales a los ojos y contemplate a ti mismo, a tus hijos cuando ellos te miren a ti y a tus padres porque no les miraste a tiempo. Tu serás como ellos y ellos fueron como tú. Les tiemblan las manos y los brazos, rotos por artrosis y demencias, decrepitud y senilidad, pero a nosotros nos debería temblar el alma, si la poseemos. Aun dudo que seamos algo más que carne. Pero no les tiemblan los ojos, tristes y perdidos, que refleja…