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Mostrando entradas de noviembre, 2009

Los amigos muertos

Esta entrada ha sido publicada antes en La pipa es el tiesto de las flores del humo, blog fumador y poético , y la dejo aquí con el consentimiento tácito, espero, de su ideólogo e inspirador Thomas Bernhard, que tuvo a beneplácito incluirla; para su mayor difusión, porque todavía quedan resistentes. O sea.


Frío.


Estoy repostando. La Estación de Servicio en la autopista, a estas horas de la noche, vacía.

Frío y soledad. El empleado me mira taciturno cuando cargo la pipa. Una Billiard rusticada negra, irlandesa canalla que me acompañó en el trance. Inténtalo, le digo con los ojos. Pero no dice nada. Mejor para él. Ninguno de los dos tenemos ganas de cumplir el maldito cartel de prohibición. Hoy no. Ahora no, al menos.
Necesito fumar. Prendo el tabaco y aspiro. El humo denso y pesado de la latakia me llena la boca y la nariz. Vida.
Necesito fumar. No es una necesidad física. Aún.

Necesidad espiritual.

Vengo de enterrar a un amigo muerto.

Tras el sepelio, comentarios y opiniones: “Fumaba mucho”. …

Fumando en el bar de los currelas

Esta entrada ha sido publicada antes en La pipa es el tiesto de las flores del humo, blog fumador y poético , y la dejo aquí con el consentimiento tácito, espero, de su ideólogo e inspirador Thomas Bernhard, que tuvo a beneplácito incluirla; para su mayor difusión, porque todavía quedan resistentes. O sea.





Las 7´45 horas de un viernes otoñal. Saboreo el café mañanero en mi bar de todas las esquinas.
Cargo mi pipa, una Martín con nombre poético, Dolzaina; el tabaco, fresco y suave, carga la cazoleta entre susurros y esperanzas; la mezcla inglesa, recia y contundente, del Squadron Leader, juega con el delfín, y rie alegre. O eso creo.

Pienso.
Quizá dentro de poco no podré hacerlo. Fumar en mi bar de todas las esquinas. Mientras observo el paisanaje y me pongo al día del país, la crisis y demás, mejor que en noticiarios de escasa objetividad y menos cercanía, alejados siempre de la realidad dura y quizá triste del día a día, ocupados en tramas imposibles, cumbres multinacionales y conmemorac…

Políticamente estúpidos

Oigo y veo en todos los noticiarios y leo en todos los periódicos, los éxitos de la selección española de fútbol, que desacostumbradamente, cambió el sino y ahora ofrece victorias y buen juego donde antes no había más que derrota, fatalismo e ímpetu. Mi sabiduría balompédica no es excesiva, pues nunca mostré mucho interés por el deporte, y todo lo más, disfruto de acontecimientos más por distracción y ayuntamiento con amigos, compartiendo pipa, charla y jolgorio, que por verdadero amor por el deporte o éxtasis deportivo. Y, como muchos, sin demasiada oposición me dejo llevar por euforia irracional cuando los chicos que compiten representando a la nación donde pazco y crío consiguen algún éxito, incluso en menesteres tan exóticos y rarezas manuales como el jockey hierba, el tiro con arco, el pentatlón moderno o así. En fin, que soy más contemplativo que activo en la práctica deportiva, y como español medio, prefiero que ganen los nuestros a los otros, estúpidamente.
Pero en cuanto al de…

Pensamiento en el bar de los currelas

De nuevo saboreo el café mañanero en el bar de todas las esquinas, refugio y cobijo antes del trabajo, en el que me pongo al corriente de la realidad del paisanaje y de la crisis y demás, mejor que en noticiarios de escasa objetividad y menos cercanía, alejados siempre de la realidad dura y quizá triste del día a día, ocupados en tramas imposibles, cumbres multinacionales y conmemoraciones inútiles y aún innecesarias, entre proclamas y eslóganes que aquí, entre olores a café y carajillo, humo de tabaco y Varón dandy, perfumes de la clase que aguanta al país y a sus gobernantes, suenan obscenos y pornográficos. El paisanaje anda apesadumbrado y luchador, hastiado de impuestos y promesas, taciturno y buscavidas. Y en todas las caras, y en todas las conversaciones, y en todas las miradas, no encuentro sino resignación y hartazgo, y no poca gallardía, de puro estoico y español.

Pues otra vez, el parado que ahora es de larga duración; el obrero que anda en el plan E y tiene colgada aún la d…

Carta a mi hija no nacida

Niña, aún andas dentro de la madre, cobijada y a resguardo. Lejos del frío, el odio y la mediocridad en los que parte de este mundo al que te traemos se mueve y embrutece. Y llena de amor, seguridad y alegría, que es como debes estar y debiera prometerte. No sé si cuando crezcas y puedas comprender estas palabras, las leerás con atención y quizá emoción, o te parecerán cursilada vieja y rancia de tu padre, viejo y achacoso o quizá muerto. No lo sé, pues el futuro incierto es...y natural. Incluso no sé si yo, tu padre, me atreveré a dejar estas líneas por aquí, esperándote, o la vergüenza y la inseguridad me hará eliminarlas antes, aunque hoy, cuando tú ya estas, sea hombre de más sinceridad que diplomacia, y afronto la vida con estoicismo y resignación, perdiendo sueños y aspiraciones y dejando atrás ilusiones, sustituidas y aún colmadas por otras. Pero ya comprenderás que esa es una parte indisoluble con la vida, que comienzas ahora, y que el cumplir con los sueños, ilusiones y aspir…

Llámalo

El deseo y la verdad, el amor y la carnosidad
El mar profundo y salvaje, acariciando tu cuerpo
El fuego y el gozo, la boca y la sensualidad


El amor salvaje e intrépido, y quizá obsceno;
La calma y los siglos, el susurro y el silencio
Y también el grito alegre y desbocado


El calor y la sal y de nuevo tu boca atrapada por el mar
El hueco de tus pechos que cobija la flor irreverente
Y la carne deseada, soñada y candente

La mirada honesta, sincera y fresca
El saber eterno y viejo
de griego, romano y aún mediterráneo


La palabra cercana, precisa y el silencio necesario
La locura correspondida y abandonada
Y el suspiro, la risa y el orgasmo


El sueño húmero y lúcido
real; la viva carne deseada
por la boca, la lengua y el sexo


El juramento y la ley y el fuero
Y la libertad y el mar y el grito
De amor, deseo y locura…

…por la llamada insistencia.