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Mostrando entradas de septiembre, 2013

De vuelta

Vuelvo al bar de todas las esquinas, mi pequeño y acogedor bar de los currelas, después de unas vacaciones que han sido como todas: cortas, humildes, insatisfechas.

El ánimo sigue ausente, como el país. La motivación inencontrable, y la devoción perdida.

Nada nuevo.

Tan sólo las mínimas palabras, los escasos versos, la difícil rima.

Son el sustento de las madrugadas y el alimento de los sueños.

¿Será suficiente para mantener la vida, la esperanza?



Lecturas y 29, somnolencia

Descansa azul
Sueña y alégrame.
Ese es tu poder
yo tu más fiel
rendido admirador.
Me tumbaré a tu lado
mirando la incredulidad de tu belleza
sintiéndome niño y héroe y milagro.
Seguiré el contorno de tu cuerpo
trazando las líneas del deseo
y el cobijo
para sentir la vida y tu presencia.
Soy yo y eres tú y es
la mar.

Somos nosotros.  Nada más.


Lecturas y 28, Darkness on the edge of my bed

Murcia,  noviembre 1994

En la madrugada compongo los versos
acompañado del  poeta y el alcohol.
A lo lejos suenan  1 guitarra
y las risas de la felicidad.
Yo me siento muerto
y  no creo en la resurrección de la carne.
La chica de pago se ha ido
dejándome vacía la cartera
y  las sábanas manchadas
los versos rotos
el desvarío.
Dijo llamarse Lucinda
mulata experta 120-60-90.
Pero no podría asegurarlo.
Desde tu ausencia
no soy buen amante
ni buen fisonomista.

Propósito de enmienda

He recibido de las escasas lectoras de estas palabras mías –presumo, primera y segunda acepción, que son lectoras en su mayoría- la invitación a retomar la mínima costumbre de dejarlas por aquí, para lectura libre y desigual. Es su deseo que tenga más rapidez en parirlas, y más predisposición para publicarlas.
Vicisitudes de todo tipo me han mantenido alejado de la gavia,  abandonados los escritos más que anónimos, ausentes, y desierta mi querida moleskine. Seco de inspiración, ajado de letras, huérfano, o viudo o ex, de la musa.  Y confieso negro sobre blanco que busqué, más no hallé.
Algunos lectores me han acusado de ser difícil y oscuro; otros de fácil y previsible, los más de ingenuo; los menos leen con atención, pocos comprenden.
Mentiría si no esperara que estas ocurrencias mías, los pequeños y mínimos poemas, las vivencias escasas, las noticias de las que soy inesperado depositario, fueran leídas, valoradas, compartidas. No fue esa mi intención primigenia. Pero me alegraría …