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Mostrando entradas de marzo, 2010

De fe y otras creencias

Únanse, brillen, secúndense, tantos vigores dispersos;
Formen todos un solo haz de energía ecuménica;
Sangre de Hispania Fecunda, sólidas, ínclitas razas…

Salutación del Optimista. R. Darío.



Estoy a la mesa tras los kilómetros y el cansancio. En torno a ella, miradas francas, sonrisas sinceras, palabras fraternas.
Venidas, como las mías, de la distancia y la pregunta. Convocadas por el demiurgo teutón, han respondido.

Procedencias diversas, formaciones dispares, esperanzas distintas. Algunos desconocidos o sólo vislumbrados en escasas palabras o pequeñas lecturas. Pero aquí están, compartiendo afición y honor.

Pronto, tras los saludos y los abrazos, todo es risa, trueque, humo. El rito antiguo de la amistad y el tabaco se renueva, en la fría noche madrileña, alrededor de una mesa en la que se comparte la sabiduría vieja y eterna y la esperanza nueva y naciente. Ajeno a eslóganes y advertencias de muerte y enfermedad, de sanciones y clandestinidad, el humo perfumado del tabaco, mucho tabaco, …

De la mudez

Hoy, de madrugada, en Pucela, murió Miguel Delibes.
Y yo ya estoy sin voz, pues nada queda por decir.
Descanse en paz, y léase.

Cuento minimo.3

"..., cuatro, cinco, seis...", gritan. No lo comprendo, pues la campana ha sonado y estoy en mi rincón.
"...la derecha, la derecha... luego saca el crochet con la izquierda y fuera...lo tienes, lo tienes...". Huele a sudor y linimento, necesito respirar un poco, pero ya lo tengo "la derecha y el crochet, la derecha y el crochet en cuanto abra la guardia…"; "vale, ya te oigo Frank...la derecha y el crochet...y a la lona".
“…doce, trece, catorce…”

pero ¿por qué siguen contando?” ¿No se te ocurrirá tirar la toalla eh Frank?...no ves, ya lo tengo, la derecha y el crochet y a la lona...a la lona". “Tarda la maldita campana, ponme un poco de grasa en la ceja que me duele...sí, ya sé, la derecha y el crochet, la derecha y el crochet y el maldito a la lona... ¿cuánto era la bolsa Frank, que no me acuerdo?”. “Pero ¿y la maldita campana?, van a permitir que se recupere, cuando ya lo tengo…”

Ya no cuentan Frank, ahora oigo una sirena…” “¿Y la campana Fr…