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Mostrando entradas de septiembre, 2016

Carne

Me gustan las mujeres de Giacometti y  Klimt líneas rectas e imprecisas ingrávidas como ausentes, inmateriales huecos, aire e imaginación. Pero ante tu cuerpo tendré que revisitar a Botero mirar los carteles de los talleres ir a comer al McDonald rendir homenaje a la carne porque desearía saciar mi hambre en ti.


Camino

El camino tan largo extenuante los pasos, míos, tan cortos, las calles empedradas, húmedas las veredas, los montes, los ríos por atravesar; los bosques sombríos,  preñados de miradas y extraños ruidos; las viejas piedras de las iglesias milenarias que hablan de leyendas y misterios; la lluvia lenta, persistente y las huellas de miles de pisadas unas sobre otras por siglos en el camino. Y los pasos, los míos, los nuestros tan cortos, tan mínimos.


Reflejo -de versos para los días de agosto-.

Un espejo en la pared y  una habitación en penumbra tu y yo abrazados como nunca como siempre tuyo que ser. Dos amantes enlazados silencio tu y yo reflejados en un espejo en la pared. Pasamos por fin al  otro lado como nunca como siempre tuvo que ser. Tu y yo sonriendo un espejo en la pared y  una habitación a oscuras sintiendo que,  una vez, lo real es lo reflejado.


Confesión

He malgastado noches enteras entre la botella y tu ropa interior -sustraída en una de nuestras despedidas-. Adicciones insuperables pese a la reunión de Alcohólicos Anónimos y compañeras de lechos, bebidas, noches y adicción. Vuelvo a ti, a tu ropa interior -¿habrá aún piel tuya?- y declamo estos versos doloridos -no sé si cumplen la definición- entre la resaca de tu imagen el sueño y mi eterna maldición.