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Mostrando entradas de octubre, 2014

Sigo

Algunos de mis escasos lectores me inquieren, deseosos de saber a qué es debida mi ausencia, el porqué de mi traición temporal a la intitulación que con tanto orgullo preside éstas cosas mías, preguntándose –y preguntándome- si estoy falto de inspiración -¿la tuve alguna vez?-, deudo de la musa, con la pluma desganada, la moleskine abandonada, y el bar de todas muestras esquinas solitario o en traspaso, con la camarera en otros menesteres.
No sé que responder, y si entonar o no un mea culpa.
Sigo emborronando el papel, persiguiendo versos y pariéndolos las más de las veces vergonzantes,  infantiles, indignos –no de mi pues míos son- de ofrecerlos a la fugaz lectura; visitando las regiones de mi alma que son los Sueños,  periferia de mis deseos y aspiraciones, pateando las calles y refugiándome todavía en el bar de todas las esquinas, al cobijo cuasi maternal de la camarera que me sirve el café y la sonrisa.
Compartiendo el humo, el sudor y las madrugadas con los habitantes del microcosm…

Deseo y 3

Quisiera, mal poeta, escribir un solo verso; luminoso, preciso, preclaro. En letras de oro o humilde imprenta que,  leyéndolo, todos supieran cómo te adoro.



Introspección

Palabras sin sentido -o con todos los sentidos polisémicas, terribles- inundan mis pensamientos. Y no consigo atrapar lo que quiero decir lo que quiero gritar lo que quiero vivir. Mudo y estúpido, sueño, escribo, malvivo.
Imágenes tuyas -o de todas, porque tú eras todas- llenan mis pecados, enturbian mis deseos, hieren mis sentidos. Pero no consigo ya imaginarte amándome entregándote. Febril y empequeñecido padezco, muero.


Deseo y 2

De tu boca dos palabras y  cientos de besos.
De tu pecho el palpitar y miles de deseos.
De tu vientre el  hogar y millones de sueños.
Eso es lo que quiero. Lo demás poco importa.