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Mostrando entradas de marzo, 2012

Sueño y 1

Son imágenesincesantemente repetidas, siempre reales y crudelísimas. Me asaltan en las noches de sueño profundo, pero también en los momentos de insomnio, cuando lucho por mantener la vigilia y no abandonarme al sueño. Y sin embargo, en la mañana limpia y clara, cuando quedan atrás las horas nocturnas, inciertas y negras, apenas puedo recordarlas. Siento entonces en la boca el sabor amargo del miedo, toco las sábanas mojadas delsudor, prueba física, maloliente incluso, de misconvulsiones y desvaríos. Todo comienza con un viaje. Me veo a mis quince años subiendo al coche familiar lleno de maletas,la sombrilla de la playa, las tumbonas, la colchoneta roja y verde para los juegos. Allí están mis padres, mi hermano mayor, miabuela materna y su marido, que no es realmente mi abuelopues estáncasados en segundas nupcias; todos vanen traje de baño. Los veo con su edadactual, no con el aspecto que tenían entonces. No consigo saber adónde nos dirigimos, pues todotrascurre en silencio sepulcral…

Novísima carta de amor muerto

Según ahondo en la búsqueda de la razón última –todavía no creo que fuera una- que llevó a Don Nicasio a su decisión final más perdido me encuentro. Estos días de asueto vacacional me han permitido seguir leyendo sus papeles, correspondencia varía y escritos de los que soy involuntario depositario. Merced al celo de los funcionarios que le cuidaron y vigilaron, su número es llamativo. Y gracias a la postrera disfunción de la Administración penitenciaria, han llegado a mí sin sistemática alguna, pues presiento que fueron archivados sin demasiada atención. La abundancia del material que salía de su cabeza debió de pasar inadvertida en la vorágine administrativa, más aún tratándose de un asunto juzgado hacía mucho tiempo, o considerado desahogo que poco daño podía hacerle, que ninguna luz arrojaba sobre su persona y caso. Pese a ello, me sigue sorprendiendo su  buen estado y por momentos me sorprende la letra diminuta, la caligrafía imposible, el celo amanuense que me hace imaginarlo en …

Haikus y 2

La carne acogedora
danza tras la barra.
Quema mi café.


La noche gime
el frío viento del norte.
Estiro la manta.


La hija ríe alegre,
hay fuego en la chimenea.
Lágrimas felices.


Escribo un triste poema,
leo las esquelas.
Negro porvenir iletrado.


El avión vuela alto
inmenso el cielo azul.
Check-in de sueños.

Lecturas y 15, pequeñas posibilidades.

I. Un instante en la tarde inundado de azul; el tiempo detenido un mínimo roce de la mano una mirada sorprendida una sonrisa cómplice. Es suficiente real y en el aire la pregunta ¿sigue todo igual?

II.
Te marchaste dejándome vacío yermo, roto, solo. Te marchaste o te dejé marchar no lo sé ni quiero. La segunda posibilidad añade estulticia, enfermedad un retrato cierto.
III. Sentada ante mí me imaginaba jugando entre tus pechos. Eras fría, pulcra, distante lejana, inaccesible. Pero los sueños son libres... y sueño.