jueves, 3 de diciembre de 2009

A la autoridad


Esta entrada ha sido publicada antes en La pipa es el tiesto de las flores del humo, blog fumador y poético con el que a ratos colaboro , y la dejo aquí, ligeramente retocada, con el consentimiento tácito, espero, de su ideólogo e inspirador Thomas Bernhard, que tuvo a beneplácito incluirla; para su mayor difusión, porque todavía quedan resistentes. O sea.



Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo... ....comienzo esta carta copiando, sin pudor ni arrepentimiento, las primeras palabras del Nobel. Y lo hago confesando militancia delictiva y políticamente incorrecta, cuasi inmoral.

Tristes tiempos reglamentados. Falacias legislativas. Insultos intelectuales.
Malos tiempos para la libertad y el individuo.


Yo, ya digo, no soy malo; sólo alguien que ayunta escasas letras, y aspira a morir de lo que le toque, si me dejan, esperando mirando la mar y fumando mi tabaco; viendo crecer a los hijos, amando y deseando a las mujeres, la propia y las ajenas, y soñando con las golondrinas, que traen piar de otras latitudes, otros rostros y otras vivencias. Con la conciencia tranquila.

Pero, señor, no me dejan, ni puedo.

Usted sabrá, porque todo lo sabe el poder y el instrumento, que me incorporé tarde al mundo cibernético, y dejo por aquí cosas y pensamientos más por distracción que ocupación. Incluso sabrá de los escasos lectores de estas palabras mías. Lo que le quiero decir, señor, es que mi formación, educación y crianza, después de la casa, las aulas y el matrimonio, me imaginaban una persona normal, media, aseada, liberal en pensamientos y opiniones, formal en el trato y en la vida, españolito medio con sueños e ilusiones. Escasos, ya digo, pero propios.
Y así vivía. Leyendo algunas letras, mal escribiendo otras, escuchando sonidos que dicen música, fumando en pipa.
Pero no, la conciencia no me deja. El inconveniente de leer y pensar, sabe usted.

Ahora, tras la vuelta de los años, mirando ya por el hombro mucho tiempo, muchas alegrías y algunas tristezas, me encuentro con que no soy el que pensaba, el españolito medio, la persona normal, media, aseada, de pensamientos y opiniones libres y formales. Ahora soy....
…el que delinque por ir rápido en la autopista, que además pagué y pago y aún no es nuestra; el arcaico y retrógrado por acompañar a los amigos en el funeral de sus padres, en boda de sus hijos, o en la comunión de sus nietos, aunque no crea o poco, por educación y respeto, que da la paz y la desea, y no mira el color ni la opinión ni el sexo del que comulga ni el que reza, como del que se queda en la puerta tomando el aperitivo, pero que se reconoce en el crucifijo más que en otros símbolos, aún no creyendo; el pirata que escucha y lee todo lo que puede bajado libremente del espacio; el proscrito que fuma, voluntariamente y asumiendo el riesgo, buscando dónde hacerlo, aguantando miradas y reproches, y estupideces pasivas; el insolidario porque cree que es mejor enseñar que subvencionar, incluso en el otro mundo, y que antes de los derechos de los grupos está el individuo; el insensible porque piensa que un capón a tiempo o un azotazo en el trasero, hace, en ocasiones, más bien a los infantes que las sillas de pensar y pedagogías modernas; el iletrado que piensa que todos no tiene género, que la gramática y la ortografía es aún competencia de la que Fija y da Esplendor, y son los inmortales y no padres de la patria los que deben decirnos cómo hablar y escribir; el subversivo, que piensa que la libertad se extiende a su casa y correo, y presume la inocencia de todos, incluso de la policía y más; el triste y aburrido porque prefiere leer a Kant y a Darío, o ver a Ford y a Wilder, y no sabe dónde hacerlo sin dejarse sueldo y ahorros, ignorando adormideras contemporáneas tipo grandesHermanos y Champiosleagues

…en fin, sabe usted, la conciencia, a la que repulsa reconocerse así…pero a la que habrá que acostumbrar, me temo.


Por eso quería dejar, negro sobre blanco, esta confesión. Para evitar gastos procesales futuros.
Atentamente.

Gaviero.


Posdata: No le remito la presente vía ordinaria porque ya la tendrá, obviamente. Enhorabuena por el instrumento.

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