Hela aquí.
"Estimada, admirada, querida y deseada Señora -esto último con todo el respeto del mundo, pero la verdad es la verdad, dígala Agamenón y demás...-
No sabe usted la alegría que a mi maltrecho cuerpo y exhausta alma procuran su misiva y sus palabras, de las que tengo conocimiento por doña Paca, a quien ustad ya conoce, pues contacta a menudo con sus vecinos de allá. Me visita cuando la dejan, y me trae sus recados. Ultimamente viene poco, pues el nuevo doctor es poco partidario de sus métodos, que describe como arcaicos e inservibles. Pero qué sabrá él de muertos, si no los trata más que vivos. Y cómo brilla el azul hoy que las leo, contagiado del sol que luce magnífico. Día de invierno, sí, pero ese invierno mediterráneo que invita al paseo y al mar, iluminando el mundo, que discurre aquí lánguido, despacio; contagiado del panorama crítico del país y el paisanaje. Invitando a una resistencia siquiera mínimamente pasiva, propia, en la holganza de saber todo perdido, pero elegantemente luchado.
Sigue todo igual, usted comprenderá. Aún en el silencio, la distancia y el sacramento, la recuerdo vivamente todos los días, y en todos los momentos; aunque su imagen se desdibuja a veces en mis sueños, siempre está presente. Faro que guía mis desvaríos y desatinos, también los aciertos y ocurrencias.
Me alegra saber que sigue usted con salud, recuperando sus dolencias, en la otra vida, en la que espero reunirnos prontamente. Y ávida de conocimiento, como siempre la recuerdo y es natural. En mi humilde opinión de escasas lecturas y conocimientos, pensé que allá no dejaban cultivarse más que en la virtud y el decoro, de los que la recuerdo escasa.
E igualmente me complace que dedique usted siquiera mínimos minutos a leer algo de lo que yo dejo en los sueños. Por indicación de don Severo, uno de los médicos, empecé a dejar mis pequeñas cosas anotadas por ahí, en papeles diversos. Según el doctor, me hace bien, pero ya sabe que todo o casi todo ello es por su culpa e inspiración. Al menos espero que le sea agradable y curioso leer algo de lo que, en la mayor parte de las letras, es usted protagonista, y que está pensado y escrito para que me conozca mejor, la interioridad de mi alma y la historia de mi corazón, que tiene un corto, pequeño y claro recorrido: usted.
Y sí, soy yo el que habla, pero también el que escribe y Sueña. El que conoce usted ya largo tiempo y quizá consiga sorprenderla aún con algunas opiniones y ocurrencias. Que son suyas.
Y mías.
Del hombre partido, bilocado; el que vive con usted, paseando la vida, amándola, viviendo en el azul.
Y el que sueña con ello en el Mediterráneo, el único azul de su vida y deambular.
Siga con salud.
Nicasio Pelades.
Hospital Psiquiátrico Provincial. Alicante" .
No tengo más noticias de él.