lunes, 27 de agosto de 2012

Lecturas y 18, amor libre


Eras un buen motivo

para abandonar los libros y la Universidad.

Recorría las calles en tu busca

rastreando las avenidas calurosas

ahogado en alcoholes baratos

costeados por los amigos tiernos

y mis promesas de caricias lujuriosas.

Al final me gradué

y tú te marchaste con otro.

Pasados los años

te vi.

Seguías hermosa.

Me dijeron que andabas libre,

y de nuevo pensé en abandonarlo todo por ti.

Pero me hipotequé

y mis amigos ya no costean los sueños ajenos.

jueves, 23 de agosto de 2012

Lecturas y 20, la estación del recuerdo


Canta a lo lejos un gallo
y aún no despunta el alba.

dormito y sueño
en mi bar de todas las esquinas.

La camarera de formas rotundas
sirve mi café y sonríe.

El borracho le lanza un improperio
y ella responde con un sonoro beso.

El invierno se acerca
y hará frío en la estación del recuerdo.

¿Qué otra cosa hacer
aferrar los sueños, asir la esperanza,
e imaginar los anhelos?

¿Qué otra cosa esperar
tu pelo mojado
y tu salada sonrisa?

¿Qué otra cosa desear
tu melena al viento
y navegar en nuestro mar?

Hace ya frío
esperando la estación del recuerdo.





martes, 21 de agosto de 2012

Lecturas y 17, el triste poeta


En el calor de la noche

el hombre

busca sus certidumbres.

Se sorprende.

Sólo las tiene inconfesables.

Oye al Poeta cantar

¿es un sueño malo

si no se cumple?

La noche lo lleva al mar

en las horas suicidas,

quiere morir allá

¿qué es lo que lo atrae,

es el recuerdo

es la tristeza

es la locura

o qué es lo que lo lleva al mar?

Vive en el invierno

en la Oficina Pública

hastiado de trabajo y economía.

Su esposa e  hijas lo creen un héroe

pero se siente sólo un pobre poeta

que vuelve al mar

buscando la rima de su vida y deambular.

¿Acaso es malo

o qué es lo que lo lleva al mar?

lunes, 20 de agosto de 2012

Lecturas y 19, la chica de la facultad


Te recuerdo rodeada de admiradores

desayunándote en el bar de la facultad.

Te acompañaban solícitos a clase

extasiados por el vuelo de tu falda

y tu sonrisa desdeñosa

y tu mirada de acero

y tu cuerpo de diosa.

Nunca fui un héroe, está claro,

por eso, en vez de batirme en duelo

pedía mi segundo café

y ojeaba el Marca del día.

No podía competir

con niños de papá

ni adonis deportivos.

Es una lástima que no supieran ver

más allá de tu cuerpo esculpido

ni tu mirada glacial

ni tu preclaro intelecto.

Hacías bien en usarlos

y ganarte una reputación

de mujer difícil, inaccesible, soñada.

Yo también la tenía,

ahora lo sé.

De maldito enamorado.

domingo, 19 de agosto de 2012

Historia del vagabundo

En la autopista de la playa
viejos coches contemplan el mar
cargados de sueños y canciones.

Ella baila rodeada de gente
con la melena al viento de Levante.
Los amigos están casi muertos y no lo saben.

Ella es la cobra real
la mantis religiosa
la que cobra el precio.

Yo lo sé.

Fui el primero en pagar.

Ahora sobrevivo leyendo poemas
a los turistas
y enseñándoles
los muñones de mi corazón por unas libras esterlinas.

Vivo feliz.
El vino es barato aquí
hay una biblioteca,
mujeres de fácil pago
y un comedor social.

viernes, 17 de agosto de 2012

Lecturas y 16, imagen






 Llueve en la noche.

Hay una mujer de pelo rojo desnuda en mi cama.

Duerme.

Hablaba en lengua extraña al hacerle el amor.

Sé que por la mañana me pedirá

mantequilla con sal y mermelada para desayunar.

Quizá la felicidad sea eso.

Preparar café y tostadas

mientras llueve en las calles

tras una noche de poemas y cigarrillos.


Ella se irá a sus obligaciones conyugales

y me despedirá.

Era el contrato, no hay nada que objetar.

Pero a ratos me gustaría pleitear la letra pequeña

discutir los términos, recurrir los acuerdos.

No me gusta el café solo

ni la noche ausente, sin lluvia ni orgasmo.






viernes, 3 de agosto de 2012

De realidades y ficciones


Los días son rápidos y veloces

caballos desbocados del calendario;

la luna brilla llena en el cielo,

las olas baten la delgada línea de arena en la playa

borrando las huellas que dejamos en nuestro andar.

Sólo te puedo ofrecer estas palabras

lo sabes bien.

Soy el perdedor de tu historia, el amante silencioso

el fugaz enamorado.

Las etiquetas te sientan bien;

la mujer, el  deseo, la aventura, la felicidad

siempre llevan tu posesivo.

Pero, imagino, las palabras no son suficientes

cuando no se tiene otra cosa,

otro material para construir los sueños;

cuando no se es el héroe

que imaginamos de niños.