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Mostrando entradas de agosto, 2012

Lecturas y 18, amor libre

Eras un buen motivo
para abandonar los libros y la Universidad.
Recorría las calles en tu busca
rastreando las avenidas calurosas
ahogado en alcoholes baratos
costeados por los amigos tiernos
y mis promesas de caricias lujuriosas.
Al final me gradué
y tú te marchaste con otro.
Pasados los años
te vi.
Seguías hermosa.
Me dijeron que andabas libre,
y de nuevo pensé en abandonarlo todo por ti.
Pero me hipotequé
y mis amigos ya no costean los sueños ajenos.

Lecturas y 20, la estación del recuerdo

Canta a lo lejos un gallo y aún no despunta el alba.
dormito y sueño en mi bar de todas las esquinas.
La camarera de formas rotundas sirve mi café y sonríe.
El borracho le lanza un improperio y ella responde con un sonoro beso.
El invierno se acerca y hará frío en la estación del recuerdo.
¿Qué otra cosa hacer aferrar los sueños, asir la esperanza, e imaginar los anhelos?
¿Qué otra cosa esperar tu pelo mojado y tu salada sonrisa?
¿Qué otra cosa desear tu melena al viento y navegar en nuestro mar?
Hace ya frío
esperando la estación del recuerdo.




Lecturas y 17, el triste poeta

En el calor de la noche
el hombre
busca sus certidumbres.
Se sorprende.
Sólo las tiene inconfesables.
Oye al Poeta cantar
¿es un sueño malo
si no se cumple?
La noche lo lleva al mar
en las horas suicidas,
quiere morir allá
¿qué es lo que lo atrae,
es el recuerdo
es la tristeza
es la locura
o qué es lo que lo lleva al mar?
Vive en el invierno
en la Oficina Pública
hastiado de trabajo y economía.
Su esposa e  hijas lo creen un héroe
pero se siente sólo un pobre poeta
que vuelve al mar
buscando la rima de su vida y deambular.
¿Acaso es malo
o qué es lo que lo lleva al mar?

Lecturas y 19, la chica de la facultad

Te recuerdo rodeada de admiradores
desayunándote en el bar de la facultad.
Te acompañaban solícitos a clase
extasiados por el vuelo de tu falda
y tu sonrisa desdeñosa
y tu mirada de acero
y tu cuerpo de diosa.
Nunca fui un héroe, está claro,
por eso, en vez de batirme en duelo
pedía mi segundo café
y ojeaba el Marca del día.
No podía competir
con niños de papá
ni adonis deportivos.
Es una lástima que no supieran ver
más allá de tu cuerpo esculpido
ni tu mirada glacial
ni tu preclaro intelecto.
Hacías bien en usarlos
y ganarte una reputación
de mujer difícil, inaccesible, soñada.
Yo también la tenía,
ahora lo sé.
De maldito enamorado.

Historia del vagabundo

En la autopista de la playa
viejos coches contemplan el mar
cargados de sueños y canciones.

Ella baila rodeada de gente
con la melena al viento de Levante.
Los amigos están casi muertos y no lo saben.

Ella es la cobra real
la mantis religiosa
la que cobra el precio.

Yo lo sé.

Fui el primero en pagar.

Ahora sobrevivo leyendo poemas
a los turistas
y enseñándoles
los muñones de mi corazón por unas libras esterlinas.

Vivo feliz.
El vino es barato aquí
hay una biblioteca,
mujeres de fácil pago
y un comedor social.

Lecturas y 16, imagen

Llueve en la noche.
Hay una mujer de pelo rojo desnuda en mi cama.
Duerme.
Hablaba en lengua extraña al hacerle el amor.
Sé que por la mañana me pedirá
mantequilla con sal y mermelada para desayunar.
Quizá la felicidad sea eso.
Preparar café y tostadas
mientras llueve en las calles
tras una noche de poemas y cigarrillos.

Ella se irá a sus obligaciones conyugales
y me despedirá.
Era el contrato, no hay nada que objetar.
Pero a ratos me gustaría pleitear la letra pequeña
discutir los términos, recurrir los acuerdos.
No me gusta el café solo
ni la noche ausente, sin lluvia ni orgasmo.





De realidades y ficciones

Los días son rápidos y veloces
caballos desbocados del calendario;
la luna brilla llena en el cielo,
las olas baten la delgada línea de arena en la playa
borrando las huellas que dejamos en nuestro andar.
Sólo te puedo ofrecer estas palabras
lo sabes bien.
Soy el perdedor de tu historia, el amante silencioso
el fugaz enamorado.
Las etiquetas te sientan bien;
la mujer, el  deseo, la aventura, la felicidad
siempre llevan tu posesivo.
Pero, imagino, las palabras no son suficientes
cuando no se tiene otra cosa,
otro material para construir los sueños;
cuando no se es el héroe
que imaginamos de niños.