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Mostrando entradas de mayo, 2015

Nuevas noticias

Nuevas noticias epistolares de don Nicasio. En sus papeles encuentro otra vez raras y diversas explicaciones a su desvarío, ese que al final de los días lo llevó al crimen y al patíbulo. Fechada en alta mar –incomprensible para mí, tomando en cuenta cronologías y lugares en los que transcurrió su azarosa vida-, la carta reproduce gran parte de sus obsesiones, hálitos y esperanzas. Es de las pocas conservadas en un sobre americano, ajado y amarillento, con la dirección de destino –que no citaré por si aún pudiera ser de utilidad para el caso, que me propongo reabrir o al menos volver a estudiar si mis consultas legales lo permiten-; en el anverso, una nota a máquina  –por el tipo de letra e impresión una vieja Hispano Olivetti M46, que era la que embarcaban los radiotelegrafistas de la Compañía en la que navegaba por aquel entonces-, a la que obviamente se dio cumplimiento, indica “para el correo en el próximo puerto/ Remite N. en alta mar”. Una simple inicial, suficiente para que el …

Democratic wrecking ball

Un niño negro llora resignado el viento golpea furioso las hojas mojadas de lluvia y lágrimas; los policías golpean con látigos hermosos y hay cámaras de televisión. Hay un grito en el aire sin respuesta: coge tu bola de demolición y pon en práctica la democracia. La joven prostituta cambia de manos carne blanca trémula comprada; funciona internet y el comercio mundial la náusea crece y agiganta la mentira: coge tu bola de demolición y sé democrático. Nadie pide, nadie discute, nadie grita la profesionalidad, la profundidad, la aplicación del miedo, del  horror; los políticos piden el voto cada cuatro años. Mienten. ¿Cuándo la bola de demolición?


Epitafio para la chica del norte

Yaces, al fin, como viviste hermosa, extraña y distante cien, mil mujeres, cien mil pero una sola. Tendida fría en el mármol confundido con tu blanca piel; sonrosada, aun viva, aun oscura, aun asombro apenas en los pechos y en el sexo; sorpresa de forenses, anatomistas, estudiantes sirviendo todavía –es tu elección- al descubrimiento de los misterios gozosos, íntimos, secretos como en vida. Las rosas grabadas de tu espalda, las mutadas mariposas vuelven a su ser de gusanos alimentados de carne, la tuya, recorriéndote el cuerpo, llevándote de nuevo a tu lejana selva en sus cuerpos llenos de ti, y renaces a la vida lejos del frío donde ahora yaces aun hermosa aun extraña aun distante sola en el blanco mármol. Te lloran lágrimas amazónicas al fin y retornas al vientre materno, húmedo, ajeno a explosiones y gemidos, a la vieja morada de tus ancestros alumbrando el ser que fuiste una de cien, mil mujeres, cien mil muerta pero liberada en el frío y blanco mármol del instituto anatómico-forense.