jueves, 3 de noviembre de 2011

Pensamiento

Es día extraño, el primero de noviembre.


Vuelvo a mi casa, que ya no es tal

más que en recuerdos vagos y viejos

extrañado de todos y de todo.


Pongo flores en la tumba de mi padre

hablándole tras el frío mármol y el olor de rosas,

en conversación pendiente

como tantas otras cosas.

Cruzo mi pecho de plata y remordimiento

esperando la otra vida en el miedo.


Paseo por las calles de mi niñez,

ocupada entre juegos y sueños;

busco mis pequeños recuerdos,

y me sorprendo encontrando pocos

perdidos entre juguetes y lecturas.

Irreales.

Miro los callejones de mis primeros besos,

los bares de las noches de bruma y sexo,

cuando olvidaba todo -vanamente-

en aquellos inviernos de instituto y despertar primero.

Aquellos lugares que, siendo míos,

debieron serlo nuestros.


El pequeño pueblo manchego,

casi murciano,

que en mi deambular tuvo que ser casa y cobijo - quizá la duda-

es ahora

ausencia y silencio.

Ausencia de recuerdos y afectividades

silencio de mi voz

que ya no clama allí

dónde tantas noches soñé, deseé, creí.



Día de los muertos, esos que me son tan cercanos

de fríos y solos

-poeta dixit-

...pero yo sigo caminando en carreteras de trueno y besando las rosas bajo la lluvia...

en su recuerdo.






lunes, 24 de octubre de 2011

Anocheciendo

Anocheciendo en la mar de los romanos;

en acero, el azul

lentamente transformado.

Gris y noche acogen los hombres

ahora muertos,

abandonados por los dioses.

Y no verán ya su casa,

allá en Ítaca

donde marchita el seno de las viudas

y la risa de los huérfanos

enmudece.

Anocheciendo en la mar de los romanos

sepultura eterna y gloria

de sueños

y hombres creídos héroes.

lunes, 22 de agosto de 2011

Estampa mediterránea y 3

Pleno verano. El termómetro alcanza las máximas del año, que son también máximas de tiempo ha. El bochorno y la humedad dificultan la respiración, el descanso y hasta la vida.

La multitud mitiga como puede el meteoro, paseando a la orilla del mar, cuando cae la tarde y la pequeña ciudad ribereña recobra la vida, después de la obligada siesta, escondida entre tanto en las sombras, los ventiladores y el aire acondicionado.

Las terrazas de la hostelería, al contrario, andan algo congeladas. Oigo que no se cumplen del todo las previsiones del maná que ayude a capear la crisis y la angustia, llenando algo menos la despensa y el ahorro para el futuro invierno, que tal vez sea igualmente el más frío en años, y no sólo climatológicamente hablando.



Los bolsillos andan escasos, ahogados entre hipotecas, crédito a medio pagar, cuando no enteros, y paro. Este año se cumple el viejo dicho del turista medio español, y por lo que observo en mis paseos y deambular, también extranjero: paseo, playa y pipas. Para el pueblo mediterráneo, significa angustia de que el calor pase y la estación nos sorprenda sin provisiones que solventen el año.

El pantalán del Puerto es fiel reflejo de la situación patria. Huecos que expresan en silencio crisis y vacantes, carteles de se vende descoloridos, ajados por el sol y el viento; barcos amarrados, con los mástiles abandonados y sirviendo de cobijo a las gaviotas. Escasas navegaciones, los veleros y yates a motor, desconociendo o casi, el horadar el viejo mar y el bramido del Levante. Grandes esloras, suntuosos motores, criando algas y refugiando caracoles y pececillos en sus fondos; marinos de agua dulce e inmobiliaria cerrada.

Los marineros del puerto deportivo, muy de polo de diseño, bicicleta aerodinámica y radio portátil, aburridos olvidan las maniobras de atraque y el largar cabos, entretenidos en regar las plantas y mirar a los paseantes, que silenciosos pasan el tiempo mirando el mar, agotando los días de descanso y preguntándose qué nos traerá el otoño.

viernes, 19 de agosto de 2011

Estampa mediterránea y 2

Idílico Mediterráneo.

Jóvenes saltando al mar desde el pantalán del puerto, entre risas y espumas.

Lo mismo, deseo, en toda su vieja y sabia ribera, desde Marsella hasta Alejandría, y en La Valeta, Estambul, Nápoles…

Afortunadamente, entre crisis y desasosiego, siempre hay algo eterno y trascendente a lo que acogerse, antes del desastre.

El mar, este nuestro, viejo, sabio, eterno, que ha visto los siglos y los hombres, es tan válido como cualquier otra certidumbre. Ahora sólo lo tengo a él.

Y quizá baste.

domingo, 7 de agosto de 2011

Estampa mediterránea y 1

A mi lado dos turistas alemanes discuten, o parece, en la lengua de Goethe, mientras ufanos trasiegan cervezas al calor del verano.




Pese al reduccionismo y simpleza que supone, y colocarme en la más absoluta estupidez, después de visitar Auschwitz y llorar en el noviembre polaco, la ira y el miedo suben a mi cabeza.




¿Han pagado ya? ¿Es lícito todavía esperar contrición? ¿Debemos, como dice mi admirado Wojtyla , no tener miedo y perdonar?.

No lo sé. Mi fé no es todavía tan grande.


Y el llanto demasiado intenso. Aún.

viernes, 24 de junio de 2011

El humo perfumado de la amistad

Aquí os dejo una entrada elegante del amigo Thomas Bernhard -o Ralph-, que ha tenido a bien dedicarme en La pipa es el tiesto de las flores del humo, blog fumador y poético en el que a ratos colaboro.

Con mi agradecimiento, porque todavía quedan resistentes.


http://floresdehumo.wordpress.com/2011/06/09/arcadia

martes, 12 de abril de 2011

En la otra noche

Segundos.

Otra noche más de azul y ausencia
mínimamente calmada
por las dos perlas.



El eco de las risas perdura
mas lejano extraño suena
entre sirenas y locura.

Soledad

        Soledad. La calle solitaria acompaña mi vigilia húmeda de madrugada y deseo; te busco en todos los rostros te persigo en todos los c...