lunes, 21 de abril de 2014

Lecturas y 64, latido.

Mi corazón es mío
pero no su palpitar
que transita libre y voraz
siguiendo su propio camino.
Miro la mar azul y límpida
que es mi postrer destino
pero se revela con dolor agudo
de infarto o angina de pecho
espesando la sangre
deteniendo la vida
recordando que es mejor
-siempre-
dos latidos que uno.




lunes, 14 de abril de 2014

Lecturas y 63, sin cima.


Las cumbres, como el corazón
heladas y distantes
inaccesibles
alpinas.
Las contemplo asombrado de su belleza y peligro
metáfora pétrea de ti.
Fracasé en hollarte, cima perseguida y soñada,
pensé que no siendo Edmund ni Torgay,
ni mil como ellos,
mi fracaso era tan sólo prueba de tu valía,
testimonio de tu dureza,
mas, sintiéndote en mi pupila, mirándote a lo lejos,
febrilmente,
me pregunto el por qué me despeñaste,
la razón de la mentira, a quién dejarás culminar la ascensión.





martes, 8 de abril de 2014

Lecturas y 62, veinte.

El poeta, una noche,
pudo escribir los más tristes versos;
yo, empero, los sentí
en el instante de su partida.
Vino,  como su nombre, de la alta literatura
y de la luz primera
y se marchó sin despedida
sin importarle
sin amargura.
El poeta escribió la tristeza de sus versos
la más alta
la más precisa
la más hermosa;
pero ni aún así sintió
lo que yo siento.
Mi poema no es el veinte
ni el más triste, ni el último que le escribo
-o tal vez si-
es la sed del sediento y la mirada del ausente
la bruma
el frío del condenado y el grito del demente.




miércoles, 2 de abril de 2014

Estampa sueca y 1


El vuelo de Ryanair, salido desde Valencia con una puntualidad casi británica, lo cual dice mucho de los irlandeses estos que son, por ahora, la única aerolínea de bajo coste que sigue mereciendo dicho nombre, o al menos, la que más lo merece, nos ha depositado con una suavidad exquisita en la llanura sueca, que se vislumbra casi congelada y gélida tras los cristales de la terminal. El aeropuerto de Skavsta se encuentra situado cerca de cien kilómetros al Sur de Estocolmo, y es muy funcional y pequeño. Aquí vuelan las compañías de bajo coste, y a estas horas de la noche ártica, se encuentra casi vacío. Un sonriente policía, con un perro que se me figura pastor belga, o alguna raza similar, nos da la bienvenida, mientras el chucho olfatea sin demasiado ánimo el equipaje. Afortunadamente, el aeropuerto funciona muy bien, incluso a estas horas, y tras una rápida espera, de escasos minutos, los equipajes aparecen en la cita, y pronto tenemos en la mano los tickets de los autobuses que conectan con el centro de Estocolmo –la Terminal de autobuses, trenes y metro, Cityterminalen-. Los vuelos de Ryanair van seguidos de enlaces con los principales centros urbanos del país, afortunadamente, a través de un eficiente servicio de Flybussarna; y la verdad que con tanta precisión y comodidad merece la pena ahorrarse lo máximo en el vuelo volando con ellos. El único inconveniente es, pues, la hora de llegada y el trayecto final a Estocolmo en autobús, pero si no se tienen demasiada prisa ni se es demasiado exquisito, tanto la una como el otro nos pueden acercar algo más al país, observándolo desde otra perspectiva. Y la verdad, a mí sí me mereció la pena, pues la visión de la llanura sueca en la noche me pareció una imagen imborrable: bosques y pastos, lagos y casitas campesinas preciosas, en típica construcción nórdica tan imitada y retratada; y una curiosidad que me llenó de envidia: todo el trayecto de la autopista y sus carreteras circundantes, desde el aeropuerto hasta la capital, iluminados por cientos o miles de farolas, que a diferencia de España, cuelgan de cables tendidos a lo ancho de la calzada. ¡Un despliegue impresionante de “estado de bienestar” y de servicio nada más llegar!


martes, 1 de abril de 2014

Palabras de amor vivo


Debida y necesariamente amputado y ocultado, aquí os dejo un párrafo hermoso, símbolo verdadero de un amor verdadero y de una amistad perdurable y eterna, homenaje a un amigo poeta que duerme ya el sueño de los justos, en ese cielo de los hombres de bien en el que quiero creer y que personas como él,  y los que acá dejó, necesariamente habitarán.


"Hola xxxx, tengo una deuda pendiente con vos y a pesar de que no me gusta "meterme en rodeo ajeno" en esta ocasión no puedo dejar de hacerlo pues "el toro" en cuestión, representa para mí TODO lo que tengo y TODO lo que soy . Y si estoy henchida de orgullo de poder caminar junto a este pequeño-gran hombrecito a través de estos tan ajetreados como satisfactorios cuarenta y tres años que hemos recorrido hasta aquí, no lo estoy menos de saber que existen personas xxxx, que todavía pueden valorar ciertas actitudes y ciertos ideales, ya viejos, ya perimidos para una gran mayoría de esta "humanidad", pero que han sido el motor de nuestras vidas. Y, por si esto fuera poco, más orgullosa me has hecho sentir de ser la esposa de hombre de tal talante que ha merecido tu hermosa y certera prosa. Pocas cosas más gratificantes deben de haber en esta vida, como el que un poeta dedique a otro una poesía.Una hermosa poesía! Por todo ello, en mi nombre y en el de mis hijos te digo simplemente ¡Gracias xxxxx! por tus palabras y por tu amistad. Por todo lo que ello representa para xxxxx y para nosotros, su familia, en momentos tan aciagos como estos...." 


Ojalá yo, en mi postrer momento, también sea capaz de inspirar tanta dulzura, tanto amor y tanta comprensión, y alguien querido pueda plasmarlo sin vergüenza y en tan hermoso castellano.

lunes, 31 de marzo de 2014

Lecturas y 61, mentiras

El viento sopla con violencia
en la solitaria noche marina
dejándome frío y ausente
como el recuerdo de tu partida.
Con poco equipaje
te marchaste de mi vida
un vestido rojo, un par de libros
tu risa descreída
un pequeño perfume,
la soledad de la amanecida.
Nunca sabré si todo fue mentira
o fue verdad segura
lo que tus ojos decían
el temblor de tu erizada piel
lo que tu boca gemía.


domingo, 30 de marzo de 2014

LUNES (o el abandono)

Llueve. Llueve a mares. Mala noche para salir y no quedarse en casa, al calor del fuego o bajo un buen acopio de mantas.

El hombre camina con paso decidido, apresurado, silencioso. El trayecto es corto y le es conocido.

Las gotas de agua golpean furiosas el asfalto, sucio tras cuatro días y sus cuatro interminables noches de fiesta. El viento arrastra y esparce trozos de papel, envoltorios, envases de plástico, que se acumulan en todos los rincones a la espera del Servicio Municipal de Limpieza.

La calle está bien iluminada, y no es difícil para la figura que se mueve con paso firme sortear los inmundos obstáculos. Camina bien embozado, con las solapas de su abrigo levantadas, protegido del viento y la lluvia.

Su presencia única acentúa la sensación de soledad de la calle.

Aprieta el paso al divisar el letrero, en luces de neón rosas, de su destino.

Golpea la puerta al llegar, que gira sobre sus goznes obedientemente.

El local, en penumbra constante, le resulta familiar. Pasa allí gran parte de sus horas libre desde hace meses. Es el típico garito, una barra de metal, unas mesas y unas sillas al fondo donde los jóvenes aprenden pronto los secretos de las noches de alcohol. Una neblina lo cubre todo, haciendo difícil respirar el poco aire que la maltrecha ventilación deja circular.

Y la música. Una música estridente, machacona, que todo lo envuelve.


Es el local favorito de la juventud del pueblo. Está semivacío, pero  no es extraño que los sábados no se pueda pasar por el público, ansioso y jadeante, que se mueve y abandona a la música y el alcohol, en comunión atea e irreverente.

El visitante sabe todo esto y por eso ahora vuelve. Avanza hacia la barra. Tras ella está P., el propietario.

Aunque todo el mundo en el pueblo conoce el local como CasaP., él, en un arrebato pasional le llamó Rosa´s Pub, en honor a una novia que tuvo de joven y que le abandonó por un estudiante de Farmacia de la capital y sobre todo, repite orgulloso a todos, porque P. es un socialista convencido, incluso en la dictadura, faltaría más. Y ahora, una rosa de neón emite destellos afuera, mientras arrecian la lluvia y el viento.


El visitante se quita el abrigo y toma asiento delante de P, en el extremo de la barra.
-Vaya nochecita ¿eh?-dice el dueño-.
-Sí, parece que el fin de fiestas no ha sentado bien allá arriba. Supongo que como aquí abajo, ¿no?
-Bueno, no creas. Después del trabajo, bien está un poco de descanso.
-Sí, sobre todo vosotros, que os habréis forrado-replica el joven-.
-No estuvo mal la cosa -y una sonrisa entre irónica y satisfecha ilumina el rostro de P.- ¿Qué va a ser? ¿lo de siempre?
-Sí, lo de siempre.

P. coloca una jarra de medio tamaño delante de su cliente. La llena de cubitos de hielo que tintinean al caer y alarga la mano cogiendo una botella de vodka.

-No, de ese no. Hoy no tengo suficiente para tanta calidad. Ponme del otro -dice señalando otra botella-
-Da igual hombre; por esta noche, éste tiene el precio de aquel.  Estás invitado.

Y P. llena la copa mientras el otro mira y deja caer un gracias bronco. Luego, deja la botella en el anaquel y se retira al otro extremo de la barra. Conoce la costumbre, y sabe que prefiere beber solo.

Un nuevo camino. El trayecto era largo. El destino, desconocido e incierto.

Al fondo, dos jóvenes se empeñan en descubrirse los labios y las ropas.

Él comienza a recordar. Y a llorar.




Soledad

        Soledad. La calle solitaria acompaña mi vigilia húmeda de madrugada y deseo; te busco en todos los rostros te persigo en todos los c...