Te he imaginado
sola
comiendo las lentejas
tras tu ordenador rosa.
Vestida con delantal blanco
-tengo que decidir si con ropa interior
o no-
rodeada de cacerolas, sartenes y ollas.
Te deseo menesterosa
a escondidas ama de casa
olvidando tu trabajo exigente y agotador
esperándome
en la normalidad del hogar
que en nosotros es palacio, tesoro, bendición.
Benditas lentejas
cocinadas con amor
yo las tomo no las dejo
pardinas, verdinas o rubias castellanas
con verduras, chorizo o estofadas
con tomate o en ensalada
sopas con orejones
exóticamente trituradas en cuscús
o en croquetas simples y clásicas
pequeñas, redondas u ovaladas
de Armuña o lentejón.
Siempre
contigo y ellas
cocina humilde o de fusión
en compartida mesa.