martes, 24 de junio de 2014

Viejo rito

Quemo los deseos y los augurios
en la noche de San Juan
en orden, malos y buenos
y tres vueltas al fuego redentor.

Bebo el conjuro que quema la garganta
cristal de fuego y alcohol
que arrastra los pesares
y los espíritus hace nuevos a la llegada del sol.

Rito a la orilla del viejo mar
fuego, humo y noche
como en los primeros tiempos del hombre
que nada sabe y todo teme.






jueves, 19 de junio de 2014

Lecturas y 71, lágrima.

No escribo para ti
ni para nadie
-o tal vez  si y todo es
para ti para todos-.
Sólo para mi y para mi
vieja moleskine
-son ya varias-
que serán
lecho de mi sepultura
palabras, soledad, mar,
verso, viento.
No has nacido y aun
te siento
pequeña criatura sin nombre
ni historia ni estrenado sentimiento.
Yo seré la tuya
y tu pequeño verso
y tu recuerdo.




miércoles, 18 de junio de 2014

Hispania

Hace ahora cuatro años, en otro tórrido comienzo de verano, cuando los chicos de la elástica roja de sangre y el pantalón azul de mar iniciaban, en otra latitud igualmente calurosa y lejana,  la andadura que culminó en la catarsis colectiva del minuto cientodiecinueve, con el gol del muchacho espectral nacido en un lugar de la mancha cuyo nombre todos recordamos, escribí unas líneas afortunadamente nada preclaras en lo predictivo, lamentando la primera derrota del combinado nacional en las grandes citas deportivas y balompédicas, explicando o así la poca pericia, la menguada suerte, o ambas, de la estúpidamente intitulada “la roja”, esa hueste patria. Aquellas líneas andan por aquí.

Sorpresa en sorpresa, sonrisa en sonrisa, aquellos chavales nos aproximaron al sueño de padres y abuelos, y nos hicieron campeones del mundo, nada menos, en ocasión que no había visto la historia ni el siglo. Aún hoy puedo suscribir algunas de aquellas palabras …

Pero ante la noche aciaga, de Flandes mojado y derrota, ante el país cainita, vengativo, envidioso que rezuma estos días alguna crónica deportiva y no sólo, mezclando realidades nacionales, corrupciones varias e incluso reales,  desviando atenciones, rebajando la nación, hoy, como ayer,  sólo tengo que decir una cosa sencilla: soy español, en la luminosa victoria, magnánimo, y en la cruel derrota, elegante.


¡Viva España!




jueves, 5 de junio de 2014

La casa

En la casa donde moriré
hay dos cipreses altos y esbeltos,
tan surtidores de sombras enhiestos como aquél;
un olivo de paz y bienvenida,
un limonero pequeño y poético
y una palmera mora y mediterránea.
Sus paredes son blancas y azules
-¿es posible otro color?-,
se divisa el viejo mar
y la montaña desértica
donde anidan las gaviotas y los vencejos.
En los días de temporal y levante
ese viento de leyenda,
rugen las olas
huele a yodo y sal
y en las noches estrelladas
el perfume del jazmín inunda las estancias y la vida.
La he comprado,
hipotecando trabajo y alcancía,
enamorado
y en ella vivo, sueño, moriré.



viernes, 30 de mayo de 2014

Escena

Días de primavera
al lado del mar.
Las paredes fulgen al sol
y la quietud se apodera de calles
que dormitan, hijas predilectas de la latitud y la historia.
Huele a jazmín y al yodo del viejo mar,
y en las ventanas entreabiertas, las persianas,
de madera verde, o azul, o blanca,
se mecen por la brisa suave.
Es hora de siesta en el pequeño rincón levantino.
Las olas mueren suaves en la arena de las playas,
las gaviotas graznan con desgana en los acantilados
al cobijo del sol,
y en el viejo Casino Primitivo los mayores cantan
los tantos y los puntos entre humo de cigarro negro, copas de anís
y café aún más negro.
Nadie presta atención al viejo televisor  que desgrana noticias
lejanas,  imposibles, de otra realidad, de otro mundo.
El cielo es tan azul y limpio
que la única nube que lo adorna parece pintada,
algodón etéreo, blanco nuclear y quieto.
Y la luz.
Que inunda el espacio, haciendo nítidas, casi irreales,
las casas, las calles, la vieja iglesia, la fuente de la plaza
en la que suena el agua mora y apetecible.
Sentado bajo el olivo centenario,
de paz y bienvenida,
el hombre mira la mar,
enciende la pipa,
exhala el humo que perfuma la tarde.
Piensa.   Y sonríe.
En paz.



jueves, 29 de mayo de 2014

Lecturas y 70, tandem confessio

Como el poeta
confieso que he vivido
y muerto
en abrazos, risas y llantos;
viví en los brazos amados
en las noches interminables
en las viejas habitaciones
de amantes, versos y orgasmos.
Reí al lado de amigos,
en los juegos de los hijos y hermanos;
y lloré en la muerte de los padres,
ideales y sueños.
Mi vida ha sido
-y mil que tuviera-
llorar, reír, amar,
leer, mal escribir, soñar.



jueves, 15 de mayo de 2014

Lecturas y 68, navegando

El viento golpea con fuerza
las velas henchidas del  velero;
navego en el temporal de mi vida
sin más faro que la luz de tus ojos.
Parpadeas y me pierdo
y naufrago
y sucumbo a la oscuridad.
Sigo esperando asido al mástil
con el rostro al viento y al mar
atado a los cabos
en el otoño de mi deambular.



Soledad

        Soledad. La calle solitaria acompaña mi vigilia húmeda de madrugada y deseo; te busco en todos los rostros te persigo en todos los c...