domingo, 10 de noviembre de 2013

Versos del Capitán Intrépido. Septimus.

En la bóveda celeste la luna y las estrellas
lloran ausentes
de los besos en que refugiamos
el otoño  y los deseos.

En su compañía recorrimos la distancia
que media entre el pasado
y tu sonrisa.

Entre mi alma oscurecida
y  un ayer que fue nuestro
y será destino;
la delgada línea
que separa –o une-
la noche y la mar
el sueño y lo real
la locura y la verdad.

En la celeste bóveda las estrellas y la luna
nos esperan como amantes que cobijar.





sábado, 9 de noviembre de 2013

Escena y 4

Sigo observando con deleite, alevosía y algo de premeditación a la camarera de mi bar de todas las esquinas, Eleonora o Isadora de mi imaginación. Es otoño, y por fin el viento sopla del mar y las gaviotas buscan cobijo en los acantilados próximos, vencidas en su vuelo elegante y fácil.

A ras de suelo, la humedad se hace sentir en los cuerpos y en las almas, esas que andan todavía congeladas por incredulidades, desesperanzas, ilusiones muertas.

El otoño se muestra difícil, y el invierno se adivina duro, pese a la propaganda y artificios de la política ficción en que vive instalado el país, otrora España.

Yo me dispongo para el asedio, pertrechado de mis escasa certidumbres, invernando entre pipas,  libros, recuerdos y deseos, que son libres o casi.


Armando una resistencia que me permita mirar con clemencia el espejo todas las madrugadas, sin desear más que seguir soñando con escasos versos,  el humo de la amistad, la crianza de los hijos, el azul de la mar.





viernes, 8 de noviembre de 2013

Escena y 3, God save the homeland!

A mi lado los hijos de la Pérfida Albión trasiegan cerveza y cigarrillos de cannabis, al sol escaso que enseñorea hoy el otoño levantino.

Sus cuerpos sonrosados, de buen criar y mejor beber, diríase varados en el bar, que para ellos será low cost o así, como todo el país. Su habla extraña resuena en las paredes, amplificada por las dosis de alcohol y ociosidad que a esta hora vespertina preside ya su sobremesa. Las aptitudes son un poco violentas, un punto imperiales, un mucho excesivas, adornadas de cuando en cuando con cánticos exaltados y salves a la Queen.

Andamos en venta, en saldo perpetuo y promocionado, rebajados en cumbres internacionales, planes de rescate, desgobiernos varios y territorialmente dispersos.

Comprendo que no es tiempo de ser demasiado escrupuloso con quien paga nuestras facturas y consume nuestro sol y la sal del viejo mar.


Pero con el filósofo, un regusto amargo me sube a la garganta y me impregna las vísceras, mientras fumo mi pipa y entre dientes mascullo “no era eso, no era eso”.





jueves, 7 de noviembre de 2013

Versos del Capitán Intrépido. Sextus.

Varias noches pasadas
me ha visitado mi vieja amiga
la oscuridad, la desidia, la desesperación.

Vino a mí, reía acurrucada
en el rincón de mi alma desnuda
que era madre suya
reclamando su pernada
su rincón de vida.

La amante salvaje y exigente
de mis madrugadas insomnes
mi ama, mi reina, mi señora.

Su amarga medicina
el alimento de mis orgasmos insatisfechos;
Las flores mustias de sus pechos
el cobijo de mis amanecidas;
su risa, el llanto de mis desconsuelos
sus palabras ennegrecidas y malsanas
mis pequeños versos rotos.

Incrédula se fue
vencida
por la rima azul
la palabra escogida
la luz de la mañana
mi ayer que fue vida.





miércoles, 6 de noviembre de 2013

Versos del Capitán Intrépido. Quintum.

Luz de otoño
oscurecida
en la lenta tarde marina
hecha para pintores locos
o poetas suicidas.
No consigo imaginarte
cuando, a la noche vencida,
te pierdes en el horizonte
dejándonos la mirada triste,
la melancolía.







martes, 5 de noviembre de 2013

Lecturas y 30, Untitled

Suenan en la torre
las horas que anuncian un nuevo día
mientras los jóvenes suben el volumen de los autorradios
y los perro y gatos ladran y maúllan a la luna.

Las chicas bailan con sus minúsculos vestidos
autómatas del nuevo siglo
atrapadas entre un mundo sin futuro
y la propaganda que las desea
delgadas, guapas, insatisfechas.

El viejo trovador ha muerto a tiempo
abandonando a sus vicios y adicciones
en su nirvana y sus mentiras
cuando hoy las nuestras
no son más que teléfonos de cuarta generación
y programas electorales
y son salvajes
todos los lados de la vida.





sábado, 26 de octubre de 2013

Versos del Capitán Intrépido. Innumerae.

El otoño se hizo hoy
nuevo verano y luz.

A la orilla del mar
en la playa de mis amores
primeros,
de mis últimos suspiros,
donde blanquearan mis huesos descarnados,
el azul
se hizo presente y real.

Extraña meteorología ésta
que me devuelve a mi adolescencia
con una sóla presencia
con un solo sentir
con una sóla palabra en el aire susurrada.

¿Cuándo un juego inocente
tiene el poder de la transformación?

¿Cuándo una carne deseada
puede esperar ser mordida?

¿Cuándo una mirada detenida
puede suplir toda una vida?



Soledad

        Soledad. La calle solitaria acompaña mi vigilia húmeda de madrugada y deseo; te busco en todos los rostros te persigo en todos los c...