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Mostrando entradas de octubre, 2013

Versos del Capitán Intrépido. Innumerae.

El otoño se hizo hoy nuevo verano y luz.
A la orilla del mar en la playa de mis amores primeros, de mis últimos suspiros, donde blanquearan mis huesos descarnados, el azul se hizo presente y real.
Extraña meteorología ésta que me devuelve a mi adolescencia con una sóla presencia con un solo sentir con una sóla palabra en el aire susurrada.
¿Cuándo un juego inocente tiene el poder de la transformación?
¿Cuándo una carne deseada puede esperar ser mordida?
¿Cuándo una mirada detenida puede suplir toda una vida?


Escena y 2

La camarera de mi otro bar de todas las esquinas también exhibe anatomía y dulzura.
Es una voluptuosidad en movimiento, una sonrisa en el aire, una imagen prendida en la imaginación.
No sé cómo se llama, pero le he puesto por nombre Eleanora o Isadora,  nombres elegantes, con reminiscencias de sexo aún por despertar, lujurias contenidas y prometedoras, lencería de encajes finos, mañanas de desayuno en suite suntuosas y alfombradas, de tardes abandonadas entre copas de champaña y frío centroeuropeo.
Por supuesto que luego resultará llamarse Jennifer o Antonia –Toñi para las amigas-, llevará el ombligo perforado y la espalda tatuada, y su horizonte espiritual será el polígono discotequero o así.
Pero la imaginación es poderosa. Y la pluma vuela:
Ninfa espigada revoloteas entre las mesas como elegante mariposa. Tienes aire espiritual ademanes apocados mirada un punto glacial. Un pasado turbio quizá; una historia por acabar. O simplemente el hartazgo de la jornada laboral la desilusión de un sueño p…

Escena y 1

Un niño juega a mi lado y mira ensimismado la pipa que humea en mi boca.
Le supondrá novedad y extrañeza.  Una sorpresa en su corta vida,  una rareza a la que no consigue ponerle explicación. 
Como para todos, la imagen mía resulta estampa antigua, anacrónica, desusada.
Un hombre insólito, fumando en pipa  y leyendo un libro, o emborronando las cuartillas con minúscula caligrafía, que va desgranándose surgiendo de la estilográfica, esa vieja Watermann que me acompaña en mis escritos y ocurrencias. Ajeno a teléfonos móviles, tabletas cibernéticas y demás prodigios.
Le sonrío.
Ojalá pueda él, mayor, seguir sorprendiendo la mirada limpia y transparente de un niño, cualquier día de los por venir.
Aunque me temo que los fumadores seremos entonces, como ahora, especie en extinción, blanco de prohibiciones, sujetos de no derechos, números de estadísticas falaces y burócratas, enfermos diagnosticados por la política correcta y civilizadora. Y los fumadores de pipa, qué decir; los últimos g…

Hojas del calendario

Hoy llegó el otoño al puerto en el que vivo.
El viento empezó a soplar desde el viejo mar, llevando a las calles la  humedad y la añoranza.
Los escasos transeúntes, sorprendidos con atuendos aún veraniegos y coloridos, tiritan encogidos buscando refugio en soportales y entoldados.
El ambiente se transforma en gris y melancolía, que es lo propio del  calendario, lo necesario para no morir en la locura de los treinta grados y la poca elegancia de los pantalones cortos.
El velo plomizo, pesado, del cielo preñado de nubes, oculta al fin el sol invasor y lo esconde de la vista, recordándole que hasta el próximo año, la siguiente primavera, ya no volverá a enseñorear los días y las jornadas. Aunque en esta latitud, es advertencia casi gratuita y comprometida. Irreal. Los más de los días, en el otoño entrante y el venidero invierno, aún el gran astro hará honor a su intitulación de rey, iluminando las calles y las playas, calentando las vidas y las escasas haciendas de este rincón levantino…

Amantes

Imagen
Serenas miráis la vida y el futuro
                                              ancladas al suelo                                               desafiando el viento                                               el tiempo detenido.
                                               Infinito paisaje                                                infinitos instantes                                                al sol del día                                                y a la atardecida.                                                Conversando con las gaviotas                                                soportando la lluvia                                                anhelando la estrellada noche                                                suspirando.
                                                Como viejos amantes                                                 encadenados                                                 a los recuerdos                                                 ace…

El viejo mar

De mis lecturas, una explicación lógica y hermosa de mi veneración por el viejo mar.
La pluma prodigiosa, elegante, precisa, inmortal de Joseph Conrad, en su imprescindible El Espejo del Mar. Recuerdos e Impresiones, Editorial Reino de Redonda, en traducción del gran  Javier Marías.
Dichoso aquel que, como Ulises, ha hecho un viaje aventurero; y para viajes aventureros no hay mar como el Mediterráneo, el mar interior que los antiguos encontraban tan inmenso y tan lleno de prodigios… …El tenebroso y tremebundo mar de las andanzas del astuto Ulises, agitado por la cólera de los dioses olímpicos, que albergaba en sus islas la furia de extraños monstruos y los ardides de extrañas mujeres; la ruta de los héroes y los sabios, los guerreros, los piratas y los santos; el mar cotidiano de los mercaderes cartagineses y el lago de recreo de los césares romanos, reclama para sí la veneración de todo marino en tanto que patria histórica de ese espíritu de abierto desafío a los grandes mares de la…

Versos del Capitán Intrépido. Cuartus.

En el mar de mis desvelos azul eterno de tu mirar imposible de gobernar zozobra mi corazón velero.
Su nombre aún sin letras ni mares que surcar ni estampa marinera sólo ansia de gritos y libertad.
Varado en tierra espera su champán madrina que le dé bandera y un intrépido capitán.
Pequeño velero mío prepárate a navegar pues es tu sino -como el mío- el viento y la mar.

Paraíso cántabro.

El hombre se afana en su labor. Desnudo de cintura para arriba, corta el césped con parsimonia, pero preciso en el manejo de la afilada hoz. Su enjuto cuerpo flexible acompaña el movimiento de la delgada hoja, sin esfuerzo aparente, y las briznas saltan cortadas como impulsadas por un resorte invisible y silencioso, apenas un silbido en el aire.
Su torso desnudo y fuerte muestra las cicatrices de su pasado, y los músculos fibrosos se marcan ajenos a la edad y a la grasa.
Dos pequeñosschnauzer miran el trabajo indiferentes, vigilando en la distancia la puerta de entrada en la que una placa metálica rezaProhibido el Paso. Ministerio de Fomento. Faro de Cabo Bustos.  Sonrío ante el anacronismo, pues hace tiempo que los faros pasaron a depender de las autoridades portuarias respectivas, y los Técnicos en Señales Marítimas que son ahora están llamados a desaparecer. Desgraciadamente.
Un camino empedrado, enmarcado por la extensión de césped en la que se entretiene el hombre, conduce a la sóli…

Versos del Capitán Intrépido. Tertius.

Te he amado
con la dulzura de tu primer deseo
y la obscenidad del mío.
Te dejaste hacer
con la entrega del primer amor
y la necesidad de mío.
Lloraste
con la sinceridad de tu orgasmo.
Y tu llanto, entonces, fue mío.

Versos del Capitán Intrépido. Secundus.

He bajado al pantalán
para ver batir las olas
oír el graznar de las gaviotas
admirar el azul hermoso de la mar.


Llevo el alma ajada
de nostalgias y sueños
de los  que no soy apenas dueño,
¿dónde estás, amada?


En mi corazón hay una tempestad
que requiere un piloto experto
sin miedo a la soledad
de un largo derrotero.
Navegaré por los siete mares
los trescientos sesenta y cinco días
con el favor del viento o en la pesada calma
mirando al horizonte
por ti tienes a bien amarme.



Versos del Capitán Intrépido. Primus.

El sol ilumina la ventana
del viejo hotel
en el que nos amamos
por primera vez.


El sonido de las olas
se confunde con la risa, la lágrima
el placer.


He alborotado tu pelo.
He visto todo tu ser.
He sido capitán intrépido
salvándome del naufragio
en el mar de tus ojos.


Hace tiempo escribí y soñé
las lágrimas nacidas
en el instante de dicha suprema.
Ahora sé que mi sueño
es tan real
como tu cuerpo desnudo
mojado de sal.

Canción negra del Capitán Intrépido

Vela al viento
espuma henchida.
Mar de mis sueños.
Huracán de imágenes
azul fuego de San Telmo.
Corazón desbordado.
Océano abisal
Monstruoso Kraken,
¡venid a mí, criaturas marinas
fantasmas de mi pasado!
Soy el Gaviero.
Y no os temo.
Canto y navego.
Suena en cubierta un triste bandoneón,
el mar es de color gris muerto,
no hay gaviotas en el cielo

ni palpitar en mi corazón.